29 febrero 2008

Un paso en la dirección correcta

En DIARIOSUR, encuentro un artículo donde comentan que caminar es una de las maneras más fáciles de mantenerse activo físicamente. Se puede hacer en cualquier lugar y a cualquier hora. Todo lo que se necesita es un par de zapatillas con un buen soporte en el talón y a caminar

Existen multitudes de razones por que las personas han comenzado los programas de caminar. Mejora su condición física, ayuda a sentirse bien, disminuye el estrés, ayuda a dormir mejor, le fortalecerle los músculos, ayuda a controlar su peso, aumenta el número de calorías que su cuerpo consume, etc.

¿Puedo comenzar un programa de caminar?

Antes de comenzar un programa de caminar, debería contestar las siguientes preguntas:

  • ¿Le ha dicho alguna vez su médico que usted tiene problemas del corazón?
  • Cuando realiza una actividad física, ¿siente dolor en el pecho o en el lado izquierdo (en el cuello, hombro o en el brazo)?
  • ¿A veces se siente mareado o como si fuera a desmayarse?
  • ¿Le falta mucho el aire después de hacer actividades físicas?
  • ¿Le ha dicho su médico que tiene presión arterial alta?
  • ¿Le ha dicho médico que tiene problemas con los huesos o las articulaciones, por ejemplo, la artritis, que se pueden empeorar si usted hace actividades físicas?
  • ¿Es usted un hombre mayor de 50 años o una mujer mayor de 40 y no tiene la costumbre de hacer actividades físicas?
  • ¿Tiene usted algún problema de salud o físico, que no se haya mencionado aquí, que le impida comenzar un programa de caminar?

Si contestó que sí a cualquiera de estas preguntas, debería consultar con su médico antes de comenzar un programa de caminar o cualquier otra actividad física.

¿Cómo comienzo?

Encuentre un espacio de tiempo dentro de su organización diaria que le sea conveniente para seguir un programa de caminar. Trate de planificar las caminatas en la mañana, durante su hora de almuerzo o por la tarde. A la hora de organizarse su programa de caminar, piense en los siguientes puntos:

  • Seleccione un lugar seguro e invite a un miembro de la familia, un amigo o un vecino que lo acompañe en la caminata. Su compañero o compañeros de caminata deberían poder caminar en el mismo horario al mismo paso que usted.
  • Use zapatillas con suela gruesa y flexible que le acolchonen los pies y amortigüen el impacto.
  • Use ropa que lo mantenga seco y le quede cómoda. Busque telas sintéticas que absorban el sudor, eliminándolo de su piel.
  • Para protegerse del frío en el invierno, use un sombrero de lana, y en el verano para mantenerse fresco, use una gorra o una visera. Para mejor protección contra el sol, se recomienda usar sombreros hechos de materiales que no permitan que pasen los rayos solares.
  • Estírese antes y después de caminar.
  • Divida su caminata en tres etapas. Camine despacio durante 5 minutos, aumente la velocidad durante los siguientes 5 minutos y finalmente para enfriarse, camine despacio otra vez durante 5 minutos.
  • Trate de caminar por lo menos tres veces por semana. Aumente 2 ó 3 minutos a la semana del caminado rápido. Si camina menos de tres veces a la semana, aumente aún más lentamente el tiempo en que camina vigorosamente.
  • Comience gradualmente, para evitar dolor o rigidez de los músculos o las articulaciones,. Tómese varias semanas para comenzar a caminar más rápido, mayor distancia, y por períodos más largos.
  • Mientras más camine, se sentirá mejor. También gastará más calorías.

Consejos de Seguridad

Siempre tome en cuenta la seguridad al planificar la ruta y la hora de su caminata.

  • Camine durante el día y si camina de noche, busque áreas bien iluminadas.
  • Camine con miembros de su familia, amigos o colegas y caminen siempre en grupo.
  • Notifique a la estación de policía local, la hora y la ruta de la caminata de su grupo.
  • No lleve puesto alhajas.
  • Esté atento de su alrededor.

Sugerencias para añadir la caminata a su día

  • Use las escaleras en vez del ascensor.
  • Aproveche su hora de almuerzo para tomar una caminata rápida con un compañero del trabajo.
  • En aquellos lugares que sean seguros, estacione su coche un poco más lejos de la entrada a la tienda, al cine o a su casa, para obligarse a caminar un poco.
  • Conozca su ciudad o pueblo visitando sus museos, áreas históricas o parques locales. Además de aprender algo nuevo, usted caminará durante horas sin darse cuenta.
  • En vez de ver televisión, salga a dar una caminata después de la cena.

Dando el primer paso.

Caminar correctamente es muy importante:

  • Camine con la barbilla levantada y los hombros ligeramente hacia atrás.
  • Camine de manera que su talón toque el terreno antes que el resto del pie. Balancee su peso hacia adelante.
  • Camine con los dedos apuntando hacia adelante.
  • Camine balanceando sus brazos.

Si camina menos de tres veces por semana, aumente aún más lentamente el tiempo que camina vigorosamente. Antes de empezar a caminar, haga los ejercicios de estiramiento; acuérdese que no se debe rebotar cuando se estira.

Haga movimientos lentos y estírese solamente hasta donde se sienta cómodo. Se acompaña un ejemplo de planificación.

12 febrero 2008

Los edulcorantes contribuyen a aumentar el peso

Tal y como comenta EL PAÍS, un grupo de científicos estadounidenses asegura que el cuerpo se siente confundido al no haber una relación directa entre la sensación de dulzor y las calorías de esos productos

Científicos estadounidenses han comprobado que los edulcorantes sin calorías favorecen el aumento de peso y de los niveles de grasa en el cuerpo, según un estudio que han realizado con ratones. Los expertos creen que, al romper la relación entre la sensación de dulzor y los alimentos de elevadas calorías, el cuerpo se confunde y le es más difícil regular los productos consumidos.

La revista científica "Behavioral Neuroscience" recoge, en su número de febrero, un artículo de los científicos Susan E. Swithers y Terry L. Davidson en el que se pone de manifiesto que los animales alimentados con azúcares artificiales ganaron más peso, más grasa, y más calorías, que los que consumieron glucosa (edulcorante natural).

Los científicos y sus compañeros, de la Universidad Psicológica de Purdue en Indiana, apuntan a que este fenómeno se debe a que el cuerpo anticipa muchas calorías cuando prueba un alimento o bebida dulce, ya que los alimentos dulces tienen normalmente un elevado número de calorías.

Tal y como sucede con la ley del reflejo condicionado de Pavlov —en la que un perro salivaba al oír una campana aunque no hubiese comida—, el experimento demuestra que los animales que consumen un producto dulce desarrollan una respuesta anticipada ante dicho alimento.

Todavía no se ha probado en humanos

A pesar de que el estudio no ha sido probado con humanos, los investigadores manifiestan que sus resultados pueden estar relacionados con la evidencia de que las personas que consumen bebidas sin calorías son más propensas a padecer obesidad y otros síndromes metabólicos.

Estos nuevos datos completan una investigación previa de este equipo de Indiana según la cual los animales que consumían productos con sacarina tendían a comer más que aquellos que se alimentaban de comida dulce con elevadas calorías.

¿Es la dieta o la falta de movimiento?

Según he leído en PERIODISTA DIGITAL, los niños engordan no porque se hinchen a comida basura, una dieta hiperproteica, hipergrasienta e hipercalórica que hacen descender al hinchado estómago con bebidas azucaradas carbonatadas (o no sólo), sino porque no se mueven, porque con la poca educación física del colegio, la única actividad para muchos, no pueden combatir la sobredosis calórica.

Como subraya Carlos Arribas en El País, la solución, pues, no es la dieta. Numerosos estudios han advertido de la poca eficacia que tienen las modificaciones nutricionales en la disminución de la obesidad a medio plazo, e incluso son cuestionadas en periodos de crecimiento crítico.

"La escasa actividad física y deportiva escolar genera, más que la mala alimentación, sobrepeso, obesidad infantil y riesgo de síndrome metabólico", dice Gerardo Villa, médico del deporte y profesor en la Universidad de León, que acaba de ser distinguido con el Premio Nacional de Investigación en medicina del deporte por un trabajo sobre el asunto. "Investigué con chavales de 11 a 13 años", dice Villa.

"Los dividí entre sedentarios (los que no hacían más ejercicio semanalmente que las dos horas obligatorias de educación física), activos (cinco horas semanales) y deportistas (los que practicaban deporte federado y competían: más de siete horas semanales de actividad física). Los tres grupos comieron la misma comida del comedor escolar, que les aportaba diariamente entre 2.000 y 2.100 calorías, hipercalórica, porque supera las 1.800 calorías recomendadas.

A las cuatro semanas, los que realizaron cinco horas de ejercicio físico, a la misma intensidad moderada, con un gasto energético de unas 200 calorías por sesión, mejoraron sus indicadores de presión arterial, peso, índice de masa corporal y, significativamente, redujeron la resistencia a la insulina".

Luis Arranz, profesor de gimnasia en un instituto de Salamanca, recuerda que cuando él era chaval, hace no tanto, en clase había un gordito y un gafotas, que muchas veces era el mismo. "Y, en cambio, ahora, entre mis alumnos de 14 años, hay más y más obesos", dice Arranz, que imparte educación física a alumnos de ESO en el Martínez Uribarri.

No es nada nuevo lo que cuenta Arranz. La obesidad infantil es una pandemia en el mundo desarrollado. Los colegios han desarrollado un papel clave en la provisión de ejercicio físico a jóvenes y niños, y no sólo por las clases obligatorias.

Hasta hace poco, los niños iban andando o en bicicleta al colegio, y los recreos eran pura expresión de energía y juegos activos. Pero los niños van ahora en coche o en autobús —no hay tiempo para ir andando y sí miedo de dejarlos solos, o en bicicleta—, y en los recreos juegan, sentados, con la gameboy.

En Estados Unidos sólo un tercio de los desplazamientos a escuelas situadas a un kilómetro y medio (o menos) se hacen a pie o en bici, y ese porcentaje desciende al 3% cuando el colegio dista tres kilómetros o más. Los niños son más activos que los adultos, pero su grado de actividad física declina según se acercan a la adolescencia.

Según datos del Ministerio de Sanidad, un 13,9% de la población de entre 2 y 24 años sufre obesidad (su índice de masa corporal, medida que toma en cuenta peso y altura, es igual o superior al 95% del percentil que le corresponde), y un 26,3%, sobrepeso (85% del percentil).

En un informe de Pál Schmitt, eurodiputado popular y ex campeón olímpico húngaro, para el Parlamento Europeo, se señala que el número de niños que sufren obesidad o sobrepeso en Europa aumenta cada año en más de 400.000, que se suman a los tres millones de niños obesos que hay en la actualidad. Uno de cada cuatro menores padece sobrepeso en Europa. Su causa principal no es tanto una dieta rica en calorías como la falta de actividad física: los niños no comen más, se mueven menos.

"Mientras la obesidad aumenta, disminuye el número de horas dedicadas a la educación física en los colegios", concluye Schmitt, quien, en sintonía con Villa, propugna más horas de educación física obligatoria.

El problema no es estético. La preocupación no es sólo la corona de grasa que adorna los abdómenes de cada vez más niños y niñas.

"La obesidad es una pandemia que se asocia a diabetes mellitus tipo 2 y a síndrome metabólico o de resistencia a la insulina, el cual recientemente ha comenzado a describirse en niños obesos", explica Villa. "Este síndrome se define como un conjunto de alteraciones asociadas a un elevado riesgo de padecer enfermedad cardiovascular y diabetes. En España, su prevalencia en niños y adolescentes obesos es del 18%".

Todo lo malo empezó, quizás, hace 12.000 años.

Hace 45.000 años, el primer homo sapiens anatómicamente moderno era cazador-recolector. Fuerte, fino, fibroso, se alimentaban de la carne que cazaba el hombre y de los vegetales que recogían las mujeres. No consumía más de lo que su cuerpo le pedía: proteínas, vitaminas, poca grasa, mucho ejercicio físico. Vivía en un hermoso equilibrio fisiológico que dependía obligatoriamente del movimiento.

Hace 12.000 años, sin embargo, la humanidad, por necesidad, por la sequía, por el agotamiento de la caza, por el crecimiento de la población, se embarcó en un experimento llamado agricultura, y ni el ser humano ni el planeta se han recuperado aún. La agricultura trajo consigo una explosión demográfica, déficit de proteínas y vitaminas, exceso de calorías, nuevas enfermedades y deforestación.

La altura media de la población descendió varios centímetros, perdieron músculo, ganaron grasa. Su cuerpo se resintió del duro trabajo agrícola. Los dientes se les pudrían por la deficiente alimentación. Los animales domesticados les contagiaron enfermedades desconocidas.

La discordancia entre la rutina de inactividad de la sociedad sedentaria y el movimiento de nuestros ancestros cazadores-recolectores está detrás de una gran variedad de enfermedades degenerativas crónicas que afectan al hombre contemporáneo. El homo sapiens cazador-recolector, donde quedó fijada la fisiología del ser humano, tenía un gasto energético diario de 2.889 kilocalorías (1.605 para el metabolismo en reposo, 1.285 para actividad física).

Pesaba unos 57 kilos, por lo que su gasto energético en actividad física llegaba a ser de 25 kilocalorías por kilo y por día. Un oficinista del siglo XXI gasta 2.000, de las cuales sólo 306 son producto de la actividad física diaria, unas míseras 4,4 kilocalorías por kilo y por día.

Para igualar el gasto de los cazadores recolectores, y calculándole un peso medio de 70 kilos, el hombre actual debería correr diariamente 12,1 kilómetros durante una hora, lo que equivale a un gasto de 888 kilocalorías.

Aunque los estilos de vida han cambiado casi inconcebiblemente desde la revolución agrícola y la más reciente revolución industrial, nuestras capacidades, limitaciones y necesidades físicas siguen siendo las mismas que las determinadas por la selección natural en nuestros ancestros de la edad de piedra. Cuanto más nos alejemos de ellas, más enfermedad y disfunción nos esperan.

En un estudio longitudinal de José Antonio Calbet en Gran Canaria, se muestra cómo los niños que practicaron deporte extraescolar durante tres horas a la semana los tres años del estudio incrementaron su masa corporal en menor medida que los que no.

Todos los sujetos que participaron en el estudio comieron libremente durante los tres años que duró. Ambos grupos tenían edades, pesos, alturas e índice de masa corporal similares. También eran similares las circunferencias corporales, excepto las caderas y la cintura, mayores en los que no practicaron deporte extraescolar. Incluso en los físicamente activos, la grasa iliaca y abdominal tendía a disminuir, mientras crecía en los otros.

"Fui a una clase de gimnasia de mi hija y tocaba aprender voleibol. En toda la hora no se movió de su sitio. Las clases de educación física escolar son insuficientes en duración, frecuencia e intensidad para impedir la tendencia al sobrepeso, obesidad y resistencia a la insulina", recalca Villa.

"Multiplicar por 2-3 veces tanto su frecuencia como intensidad es un factor per se efectivo para combatir la obesidad infantil y evitar el síndrome metabólico y sus riesgos cardiovasculares".

El diagnóstico lo comparte José María Odriozola, presidente de la Federación Española de Atletismo, preocupado por la escasez de vocaciones entre jóvenes que sufre su disciplina. "La mayoría de los jóvenes no sabe ni que existe este deporte, quizás porque su profesor ha dejado de dar atletismo o porque le gusta sólo dar clases teóricas, lo que es también muy frecuente", dice Odriozola. "Les sienta y les explica el reglamento del baloncesto en vez de coger un balón y tirar a canasta. Y se ha perdido el gusto por sudar. A mí de pequeño y a mis amigos nos gustaba estar todo el día corriendo, practicando todos los deportes. Acabábamos derrengados, pero era una satisfacción".

"Es verdad, damos mucha teoría y poca práctica", reconoce Arranz, que pinta un panorama desolador. "Son clases poco intensas porque los chavales se quejan enseguida y los padres protestan si les exigimos. Aparte de que en mi instituto no tenemos instalaciones deportivas apenas y no hay ni espacio donde correr. La clase en teoría son 50 minutos, pero los chicos se encargan de recortarla remoloneando para llegar... Hago la clase todo lo divertida que puedo, pero la programación obliga a enseñar los fundamentos de varios deportes".

"Están acostumbrados", añade Arranz, "a que nadie les exija un esfuerzo, y cuando lo hacen lo confunden con agotamiento. En cuanto les cuesta hacer algo dicen que están agotados, aunque sólo estén a 140 pulsaciones, que es el 70% de su capacidad. Y luego, al día siguiente, vienen con una nota de sus padres para que les exima de la clase porque tienen agujetas. Una hora de actividad a 120-140 pulsaciones son unas 200 calorías. Si lo hiciéramos con la intensidad lógica serían 60 más, con lo que con dos a la semana lograríamos los objetivos".

"Incrementar las horas de educación física hasta cinco a la semana es la mejor estrategia para prevenir o tratar la obesidad infantil", repite Villa. "Un enfoque sanitario médico-deportivo (control del gasto energético propio de cada actividad física deportiva) podría resultar esencial para controlar y acotar la epidemia. En este sentido se debería integrar al médico del deporte en equipos multidisciplinares de trabajo, en los que además hubiera control nutricional".

Más clases, mejores, sí, pero cómo. "El número de horas lectivas de gimnasia es complejo", dice Jaime Lissavetzky, secretario de Estado para el Deporte, dependiente del Ministerio de Educación. "España tiene mucho horario escolar. Inglés, informática, lengua... Y el concepto de maría de la educación física sigue estando ahí".

07 febrero 2008

La siesta puede mejorar el rendimiento de la memoria de las personas

siesta
Foto de Manuel Bóo en Flickr
En GENCIENCIA comentan que una pequeña siesta durante el día, de aproximadamente 45 minutos, puede ser muy beneficiosa para la memoria declarativa de las personas. El estudio, llevado a cabo por médicos de Harvard estudió a 33 jóvenes (11 hombres y 22 mujeres) de un promedio de edad de 23,3 años. Todos llegaron al laboratorio a las 11:30 y se los entrenó en diferentes pruebas de memoria a las 12:00 y a las 13:00. 16 participantes tomaron una siesta, mientras que 17 permanecieron despiertos, y fueron nuevamente evaluados a las 16:00.

Se descubrió que, en 3 pruebas de memoria declarativa diferentes, los que habían dormido mostraron una mejora frente a los que no; sin embargo esto se observó solamente en aquellos individuos que habían aprendido bien las tareas durante el entrenamiento. “Esto sugiere que hay una barrera que se debe superar para que dormir efectivamente mejore la performance en los exámenes de memoria” dijo el Dr. Tucker, líder de la investigación. “La importancia de este descubrimiento es que durante el sueño no se puede procesar indiscriminadamente toda la información que obtuvimos mientras estábamos despiertos, sino sólo aquella que se aprendió bien.”

Estos estudios revelan algo que la mayoría de los estudiantes sabe: antes de cualquier examen es fundamental haber dormido bien; especialmente en aquellos que exigen algún tipo de esfuerzo creativo con los conocimientos adquiridos en los días anteriores.

Más Información: Science Daily.

En Genciencia: Dormir: Fundamental para poder aprender.

En Caminar Más: Si quiere cuidar su corazón, duerma la siesta; La siesta; Estamos hechos para dormir la siesta; La siesta, a estudio.

01 febrero 2008

Playas de Chile se hacen parte de caminata internacional

Leo en La Segunda online, que más de cuatro mil personas vivieron en La Serena y Maitencillo "CAMINA Chile Xenicare 2008", una actividad que se ha realizado con gran éxito en las principales capitales del mundo y, que este verano, se realizará en las playas. Este domingo 3 de febrero es el turno de Santo Domingo.

También comentan que caminar 30 minutos al día reduce el estrés, fortifica la musculatura, mejora la postura, el sistema circulatorio y la capacidad de concentración, vinculando a la persona con el medio ambiente de forma económica, independiente de la época del año.

Por ese motivo, este verano las playas de Chile se harán parte de CAMINA Chile Xenicare 2008, una jornada de esparcimiento para la familia y para quienes disfrutan de la vida sana, a través de una caminata (un recorrido de tres kilómetros aproximadamente), que se ha realizado con gran éxito en las principales capitales del mundo como Dubai, Londres y Atenas.

Los beneficios de caminar

Caminar es una actividad muy apreciada, ya que además de ser uno de los métodos más efectivos para vigorizar la capacidad física, mental y espiritual, presenta grandes atractivos y ventajas. En definitiva, los numerosos beneficios de caminar con regularidad son, entre otros:

  • Mejora la circulación sanguínea.
  • Regula la presión arterial.
  • Evita problemas cardíacos.
  • Permite un buen funcionamiento pulmonar.
  • Ayuda a controlar el peso (evita el sobrepeso).
  • Actúa como supresor moderado del apetito.
  • Elimina grasa.
  • Ayuda a la digestión.
  • Mantiene los huesos sanos y fuertes.
  • Elimina tensiones y preocupaciones.
  • Mejora la visión periférica.
  • Tonifica los músculos de muslos, pantorrillas y cadera.
  • Caminando se enderezan los músculos alrededor de las articulaciones. Esto quita la presión en las mismas, las nutre con fluidos adentro y afuera, en especial al cartílago.
  • A paso ligero aumenta el nivel de endorfinas, los supresores naturales de dolor producidos por el cuerpo.
  • Caminar promueve la inmunidad del sistema, aumentando la producción de los componentes de la sangre que luchan contra los virus y bacterias.

Además, su flexibilidad le permite ser practicada en casi todas las circunstancias y lugares, es una actividad gratuita, que no tiene límite de edad y sólo requiere tener ánimo de iniciarla.

Los expertos indican que la frecuencia ideal es caminar tres o más veces por semana. Es considerable planificar la rutina y la ruta, asegurándose de apartar el tiempo necesario, el que puede transformarse en un tónico tanto para la mente como para el cuerpo, ya que caminar también es una fuente de energía que imparte vigor y promueve un estado emocional más vibrante, como una válvula de escape para el estrés.

De la misma manera, para que esta actividad resulte placentera y agradable, es necesario tomar en cuenta algunas recomendaciones como por ejemplo:

  • Vestirse en forma adecuada, cómoda y de acuerdo con los cambios climatológicos, con vestimenta cuyo material pueda ser visto por los vehículos (colores reflectantes).  
  • Los zapatos deben ajustarse cómodamente. Ligeros, pero firmes.
  • Tratar en lo posible de caminar acompañado. Al hacerlo muy temprano o al anochecer, asegurarse que el lugar escogido tenga buen alumbrado eléctrico.
  • Llevar consigo algún tipo de identificación personal, en especial si se es alérgico, usa lentes de contacto o está tomando medicinas especiales.
  • Permanecer derecho y no inclinarse demasiado.
  • Beber agua antes, durante y después de la caminata.
  • Un paso vigoroso y rápido es bueno, pero también lo es si se camina despacio.

Si se ha incorporado el caminar como una práctica habitual, es bueno combinar este excelente ejercicio con una rutina de precalentamiento:

  • Mover la cabeza, alternando de derecha a izquierda.
  • Subir y bajar los hombros, y luego moverlos  hacia adelante y hacia atrás.
  • Elevar los brazos a la altura de la cara y luego regresarlos a su posición original.
  • Con las manos en la cintura, flexionar el tronco hacia la derecha y volverlo a la posición central. Hacer lo mismo con la izquierda.
  • Elevar ligeramente las piernas, alternándolas de a una.

Nos lo ponen difícil para caminar

He leído en 20MINUTOS que 300 vecinos se la juegan en una carretera sin aceras en una pedanía de Ribera de Molina (Molina del Segura. Ahora les han puesto guardarraíles y no pueden ni pasar.

Peatones intentan caminar por la calzada de la carretera que divide la pedanía esquivando los coches.

Peatones intentan caminar por la calzada de la carretera que divide la pedanía esquivando los coches.

Los vecinos del barrio del Carmen de la pedanía de Ribera de Molina (Molina de Segura) ya no saben qué hacer. Llevan dos años obligados a caminar por la calzada de una carretera comarcal que divide el pueblo en dos para ir a la otra parte de la localidad. «No tiene ni arcenes ni aceras, y en esas estamos 300 vecinos», dice Césarea Martínez, una afectada.

La Consejería de Obras Públicas ha agudizado el problema. «Están poniendo guardarraíles en el espacio por el que la gente podía caminar –se quejan los vecinos–. Lo hacen por los coches, pero olvidan que los peatones tienen que cruzar por ahí».

Los afectados se quejan de que les dan largas, les dicen que no hay dinero o que se va a arreglar, pero «pasa el tiempo y sigue igual». Y ellos creen que se debe a que sólo afecta a 300 de los 1.000 vecinos que viven en la pedanía: «Pocos votos en relación a otras zonas del municipio». Desde el Ayuntamiento se niega que ésta sea la causa.

Pero también existen otros problemas a la hora de caminar, son las lesiones que se producen al estar los suelos en mal estado o en obras.

Son muchas las lesiones producidas al pisar una baldosa suelta en la acera de una calle. Eso puede producir un esguince, donde la única cura es enyesarte el pie afectado para inmovilizarlo y utilizar muletas durante un mes. Eso es un problema más si el suelo está en mal estado. Los agujeros y desniveles pueden ser muy peligroso en ese estado.
Los mayores de 60 años son los más propensos a lesionarse los tobillos, las rodillas y los huesos del brazo cuando transitan por lugares con superficies irregulares o en mal estado, debido a que ha disminuido su calidad ósea y articulaciones más débiles.
Las complicaciones que puede generar una caída para una persona mayor difieren mucho del resto. Los problemas más comunes que se registran son las fracturas de cadera y de húmero.
El cruzar las calles para los ancianos resulta todo un inconveniente. Los autos no les dejan espacio para avanzar, deben cruzar rápido porque no los esperan y terminan con un golpe; muchas veces serio. Es recomendable para personas de más de 75 años, que utilicen bastón para mejorar su estabilidad y que cuando salgan lo hagan, en la medida de lo posible, siempre acompañados.
Es necesario por tanto establecer el mantenimiento de las aceras de las poblaciones y las autoridades municipales o las empresas de servicios deben arreglarlas en especial si se han roto para una obra pública o la instalación de un servicio.
En otros lugares no hay una educación para entender a los mayores y a las personas con discapacidad. Esta es una asignatura pendiente que tenemos como sociedad. Falta voluntad para hacer las cosas bien y no existe educación urbana. Para acceder a algunos edificios los adultos mayores deben hacer grandes esfuerzos porque los escalones son demasiado altos o porque las rampas no tienen la pendiente adecuada. Es lo que los arquitectos llaman barreras arquitectónicas.
Según el especialista, la principal traba que hay es la falta de cumplimiento de las leyes y de ordenanzas. Si esto se respetaría, hoy los abuelos tendrían una ciudad mucho más amigable. Un claro ejemplo de esto son las rampas: son muy pocas y donde están no tienen la pendiente que corresponde para que sean accesibles a los ancianos; son rampas de salto, no de descenso. Otra situación son las aceras: algunas están rotas; hay que caminar con mucho cuidado. En las esquinas donde hay rampas de descenso, al cruzar no hay otra para subir.
Sin mencionar los vehículos mal aparcados encima de la acera que impiden el paso de los peatones por ellas, con el peligro de ser atropellado cuando bajas a la calzada.
Estas son algunas de las muchas cosas que nos afectan a la hora de caminar.

Gracias al tendón de Aquiles podemos caminar

En VIVIR MEJOR he leído que las lesiones del talón de Aquiles afectan fundamentalmente a las personas que practican deporte (profesional o amateur). La famosa tendinitis del jugador del F.C. Barcelona, Ronaldinho, es precisamente una de estas lesiones.

De hecho el talón de Aquiles se debería llamar el tendón de Aquilés, ya que es un tendón, quizás el más importante porque gracias al tendón de Aquiles podemos levantar el pie del suelo, es decir nos podemos poner de puntillas, sin poder ponernos de puntillas no podríamos caminar.

Las lesiones del tendón de Aquiles son, sobretodo en personas que hacen mucho deporte, una lesión grave, ya que nos imposibilita el desplazamiento, además suele una lesión complicada de tratar. Si se rompe, el tratamiento siempre es quirúrgico.