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22 septiembre 2006

364 días con coche

El 22 de septiembre se celebrará, como es de rigor, el Día sin Coches. Se trata de una convocatoria de ámbito internacional, aunque donde más repercusión y participación tiene es en la Unión Europea, ya que desde el año 2.000 goza del apoyo institucional de la Comisión.

En el Estado español participarán 249 ayuntamientos, de un total de 1.058 en toda Europa.

A pesar de sus cercanos comienzos, el Día sin Coches ya ha perdido empuje y contenido en manos de unos gobiernos municipales que, en su gran mayoría, continúan desarrollando cada día una política de movilidad destinada a favorecer la circulación de coches, como principal modo de transporte urbano.

Es cierto que todos hablan de movilidad sostenible, pero no es menos verdad que por cada euro que se invierte en movilidad alternativa muchos más se gastan en favorecer el uso del automóvil. El resultado: cada día utilizamos más veces el coche y menos el transporte público o los desplazamientos a pie o en bicicleta.

A causa de este escaso interés, la mayor parte de los ayuntamientos improvisan actividades, que luego no se traducen en la adopción de medidas permanentes, sin apenas cortes de tráfico (verdadero núcleo de la campaña), sin dar prioridad al transporte público, ni a peatones y ciclistas, con escasa o nula implicación de las organizaciones ciudadanas, a las que no se da la oportunidad de participar, e inexistencia de campañas de información a la ciudadanía.

Por cierto que ésta última es, también, una grave carencia achacable no sólo a los ayuntamientos, sino también a los organismos coordinadores del Día sin Coches en España: el Ministerio de Medio Ambiente y el IDAE. No es de recibo que la mayor parte de los automovilistas se entere del Día sin Coches ese mismo día oyendo la radio dentro de un atasco.

Ecologistas en Acción quiere transmitir a nuestras corporaciones locales su preocupación por la gravedad de los problemas ambientales, que la expansión del automóvil provoca en la ciudad: emisiones de CO2 (la mitad de las emisiones del transporte causantes del cambio climático se producen en las ciudades), degradación y ocupación del territorio, contaminación atmosférica y acústica, siniestralidad y destrucción de la vida urbana... Y recordarles que el éxito o el fracaso del Día sin Coches es el resultado de las políticas de movilidad llevadas a cabo todos los días del año.

Hace ya tiempo que llegó la hora de los planes de movilidad sostenible, de democratizar la calle dándole prioridad a sus principales usuarios, los peatones, y reduciendo el abusivo espacio ocupado por el automóvil, para permitir la expansión de otros modos de transporte más racionales, eficaces, seguros y sostenibles. Hasta el momento, parece que nuestros administradores no se han enterado.

Fuente: Ecologistas en Acción (laverdad.es - 22/sept/2006)

Día Internacional Sin Coche

Por los correos que me mandan, me entero que hoy es el Día Internacional Sin Coche. ¿A que no adivinas en que he ido a trabajar? Si, con el coche. Lo siento. Prometo salir a caminar esta tarde.

Uno de los grandes problemas de la sociedad moderna es la vida sedentaria. De la oficina a la casa y de la casa a la oficina, y en casa delante del televisor o el ordenador; no le damos al cuerpo el mínimo de ejericicio que necesita para mantenerse sano. Todos esos desplazamientos los hacemos, la mayoría de nosotros en coche, hata para ir a la esquina.

El uso del coche además tiene un efecto negativo al emitir gases nocivos al medio ambiente que nos afecta aumentando la contaminación y por consiguiente disminuyendo nuestra salud y calidad de vida.

Aunque yo no lo he cumplido te animamos a que se sume a los millones de personas que durante ese día dejarán de utilizar el coche o lo harán menos y viajen en otros medios de transporte: público, bicicletas, a pie; quizas puedan tambier celebrarlo dando un paseo a pie o en bicicleta después del trabajo.

Cuidemos nuestra salud y el medio ambiente, nuestros hijos y futuras generaciones nos lo agradecerán.

En algunas ciudades como Cáceres, se han sumando a la celebración internacional del Día sin Coches con el cierre al tráfico rodado de quince calles del centro de la ciudad. La iniciativa pretende potenciar el transporte público y sensibilizar los efectos negativos del tráfico en el entorno urbano.

19 septiembre 2006

Utilizan el coche para ir al trabajo

Aunque las cifras son de la ciudad de Pamplona y alrededores, los números se pueden extrapolar a las mayorías de las ciudades españolas. Es de destacar el porcentaje de las personas que se desplazan a pie en el centro de la ciudad (30,2%)

Los trabajadores de Pamplona y la Comarca utilizan mayoritariamente el coche particular para trasladarse a su trabajo, tanto si este se encuentra en el centro de la ciudad (56,3%) como en la periferia (88,7)%. El vehículo es el medio de transporte que usa el 56,3 por ciento de los trabajadores. Éste porcentaje triplica el de personas que prefiere el transporte urbano (18,8%). Entre los motivos esgrimidos para el uso del coche está la necesidad de utilizarlo en el trabajo y la escasa frecuencia de los autobuses urbanos. Éstos son los datos que se desprenden de la encuesta que sobre movilidad ha elaborado el Ayuntamiento de Pamplona entre 1.500 empleados de empresas del centro y de los alrededores.


El estudio, muestra también las medidas propuestas por los propios afectados, así como por las entidades que hace un año suscribieron la iniciativa: «Al trabajo, sin mi coche». Son medidas que han se han aprobado por consenso y se espera que buena parte de ellas puedan ponerse en marcha en breve.

La encuesta se realizó entre enero y febrero de este año a 1.338 trabajadores (710 hombres y 628 mujeres). La mayoría de ellos (731) trabajan en el centro de Pamplona, mientras que los 607 restantes tienen su lugar de trabajo en 14 empresas ubicadas en el polígono Agustinos 1.

Al trabajo en mi coche

Frente al lema elegido por el Ayuntamiento y las entidades que han elaborado este documento, la mayor parte de los trabajadores prefiere usar su vehículo para acudir al trabajo.

Según la encuesta, el 56,3 por ciento de los sondeados prefiere coger el coche para ir a trabajar, mientras que el segundo medio más utilizado es el autobús urbano (18,9%), seguido muy de cerca por los que optan por caminar (16,7%).

Evidentemente, estos porcentajes varían si el centro laboral está en la misma ciudad o en las afueras. De entre los trabajadores que van al centro, un 33% utiliza el autobús urbano, un 30 por ciento acude a pie y un 28,6 en coche particular. Los otros medios utilizados son la moto (3,1%), la bicicleta (2%) y el coche compartido (2,2%).

Quienes trabajan en la periferia utilizan mayoritariamente el coche particular (88,7%) para desplazarse, frente al 1,9% que elige el autobús urbano y al 2,5% que opta por el coche compartido.

Motivos y medidas

La utilización del vehículo para el realizar el trabajo diario es el motivo más argumentado por los trabajadores para optar por este medio de transporte. Así lo aseguró el 8,9% de quienes trabajan en el centro y el 29,3% de quienes lo hacen en la periferia.

La escasa frecuencia de los autobuses es otro de los argumentos más esgrimidos: lo hacen el 25,2% de los que trabajan en la periferia y el 6,7% de los del centro. La comodidad y el ahorro de tiempo son también motivos que aparecen en la encuesta para usar el coche.

En cuanto a las medidas que proponen los encuestados para mejorar la movilidad, las más reclamadas son el aumento de la frecuencia y de las líneas del transporte urbano (lo piden el 71,4% de los que trabajan en el centro y el 69,8% de los que lo hacen en la periferia, la construcción de carril bici y el fomento del coche compartido son también medidas solicitadas.

Fuente: diariodenavarra.es (19/sept/2006)

23 agosto 2006

Cuando no hay espacio para caminar

Cada vez es más común el hacinamiento en los espacios públicos de la ciudades. Los transeúntes confían en que pueden circular libremente y gozar de las veredas y los espacios que tienen para poder caminar, pero la realidad es otra cosa.


Pero muchas veces, sin importar la presencia de los automóviles, los usuarios de las aceras prefieren tomar la calle que usar las veredas destinadas a los peatones, debido a que siempre les salen obstaculos al paso. 


Por una parte es la mercancía en el espacio destinado a los transeúntes, que es difícil circular sin tropezar o tener roces con otras personas. Por suerte, todos entienden la situación y no se molestan. 


Si uno hace cuentas a lo largo del día, son miles de piernas que se desplazan todos los días por los espacios destinados a los peatones, que al año pueden ser millones. Todos hacen malabares o circulan por la calle para evitar tropezar con las terrazas de los bares, puestos de venta, y toda una serie de obstáculos que se levantan sobre el único lugar que se ha destinado para caminar: las aceras.

Las aceras se han constituido en el sitio ideal para exhibir mercancías, colocar vallas publicitarias, quioscos de venta, etc. Hay sitios donde caminar es un peligro para la integridad física, y no solo por los pisotones que recibe al abrirse paso entre la multitud que no cuenta con un espacio físico adecuado para andar, sino porque muchas veces las personas –para evitar golpes y hasta insultos– se lanzan a la calle, aunque hacerlo significa arriesgarse a ser atropellado por cualquier vehículo de los que se disputan esa vía.

Pero incluso en los lugares por donde no transitan vehículos a motor, no ha impedido que las aceras sean objeto de los mercaderes (mercancía de los almacenes, vendedores, etc.)

Sin mencionar a los conductores que no encuentran mejor lugar para estacionar su vehículo que en uno de los espacios que las personas usan para caminar. Una situación se repite por toda la ciudad.

¿Creatividad o necesidad? Quizá las dos; probablemente ninguna; solo viveza. En la ciudad hace algunos años aparecieron estos problemas y ahora son parte del panorama.


El desorden urbano no es nuevo. Tiene ya algunos años y hasta ahora nadie lo ha podido corregir, pese a que han hecho intentos. Las veredas están y son adecuadas para caminar, sin embargo, han "encigido" desde que comenzaron a usarse para vender, exhibir productos, etc.


Se supone que la aplicación de la ley que que reglamenta el ordenamiento territorial para el desarrollo urbano y dicta otras disposiciones, debe corregir el problema. La norma obliga a las autoridades a rescatar los espacios públicos para devolverlos a los ciudadanos.

La ley llama espacios públicos "protegidos" por el Estado a las aceras y las calles; las áreas para la recreo público, activa o pasiva, para la seguridad y tranquilidad ciudadana; el mobiliario urbano, los parques, las plazas, las zonas verdes y similares, además de las que se necesiten para instalación y mantenimiento de los servicios públicos básicos; las propiedades del Estado que contengan obras de interés público y los elementos históricos, culturales, religiosos, recreativos y artísticos, entre otros.


Se hace "indispensable" recobrar la armonía que antaño tenía la ciudad. Volver a los tiempos cuando caminar por algunos lugares era una experiencia agradable, donde había contacto con la naturaleza y el ciudadano común y silvestre no tenía que abrirse paso entre una multitud de objetos para llegar a su destino, como ocurre ahora.