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24 abril 2013

Ejercicio para nuestro cerebro

Hemos hablado mucho sobre el ejercicio físico y concretamente sobre las caminatas, pero ahora toca el turno a otro tipo de ejercicio para nuestra mente... la lectura.

La lectura estimula la actividad cerebral, fortalece las conexiones neuronales y aumenta la reserva cognitiva del cerebro, un factor que se ha demostrado ser protector ante enfermedades neurodegenerativas, recuerdan desde la Sociedad Española de Neurología (SEN), con motivo del Día Internacional del Libro, que se celebra este martes.

"Nuestro cerebro, para que goce de una buena salud, necesita que lo mantengamos activo, que lo ejercitemos. Sin embargo, y a pesar de que es uno de los órganos más importantes de nuestro cuerpo, no siempre dedicamos el tiempo suficiente a cuidarlo", señala el doctor Guillermo García Ribas, Coordinador del Grupo de Estudio de Conducta y Demencias de la SEN.

En este sentido, añade, "fomentar la lectura es una de las actividades más beneficiosas para la salud, puesto que se ha demostrado que estimula la actividad cerebral y fortalece las conexiones neuronales", además, en los últimos años, han sido muchos los estudios que han relacionado el nivel de lectura y escritura con un aumento de la reserva cognitiva.

"Desde el punto de vista de la Neurología, el concepto de reserva cognitiva ha cobrado una gran importancia, no solo porque se ha visto que existe una relación directa entre la misma y el buen funcionamiento cognitivo y ejecutivo de nuestro cerebro cuando envejecemos, sino porque se ha demostrado que es un factor protector ante los síntomas clínicos de las enfermedades neurodegenerativas", mantiene García Ribas.

"Se ha comprobado que cuanto mayor reserva cognitiva posee un individuo, mayor capacidad tiene su cerebro para compensar el daño cerebral generado por ciertas patologías", advierte. Asimismo, las demencias, dentro de las enfermedades neurológicas, son las que más se han ligado al concepto de reserva cognitiva.

Caracterizadas por un deterioro persistente y progresivo de las funciones cerebrales superiores: memoria, lenguaje, orientación, cálculo o percepción espacial, etc, la forma de demencia más prevalente es la enfermedad de Alzheimer, que supone entre el 60% y el 80% de los casos de demencia, aunque existen numerosas patologías que también la producen, como por ejemplo, las enfermedades cerebrovasculares.

García-Ribas alerta de que debido al envejecimiento progresivo de la población, en los próximos años, el número de afectados por estas enfermedades crecerá exponencialmente. "Llevar a cabo actividades preventivas, como por ejemplo fomentar la lectura, puesto que se ha comprobado que leer retarda y previene la pérdida de la memoria, permitiría retasar la aparición de estas enfermedades y, por lo tanto, reducir el número de casos", asegura.

Ejercitar la memoria


Diversos estudios demuestran que un cerebro activo no sólo realiza mejor sus funciones, sino que incrementa la rapidez de la respuesta, ya que mientras se lee, se obliga al cerebro a pensar, a ordenar ideas, a interrelacionar conceptos, a ejercitar la memoria y a imaginar, lo que permite mejorar la capacidad intelectual estimulando nuestras neuronas.

"La lectura también genera temas de conversación, lo que facilita la interacción y las relaciones sociales, otro aspecto clave para mantener nuestro cerebro ejercitado", destacan desde la SEN, que recuerda que fomentar la lectura también tiene otras ventajas para nuestra salud, como reducir el nivel de estrés o, antes de acostarse, desarrollar buenas rutinas de higiene de sueño.

Aunque la lectura es buena a cualquier edad, niños y personas mayores son los dos grupos poblacionales en los que, destacan, se debe insistir más en el fomento de la lectura. En los niños, porque es el mejor momento para inculcarles este hábito y, además, su cerebro y sus funcionalidades están todavía desarrollándose; y en los mayores, para que puedan seguir manteniendo su cerebro activo a pesar de que su actividad sea más reducida, la lectura diaria es un estímulo más para su cerebro.

"Algo que se detecta es que hay muchas personas que, aunque tienen el hábito de la lectura, al hacerse mayores dejan de hacerlo, principalmente por perder capacidad visual, lo que les dificulta mucho realizar estas actividades. En esos casos, animamos a estas personas a participar en grupos de lectura o a utilizar otro tipo de soportes", concluye.


24 octubre 2012

El ejercicio es bueno para el cerebro

El ejercicio regular puede ayudar a evitar el encogimiento cerebral y otros signos vinculados a la demencia, según ha mostrado un estudio realizado en la Universidad de Edimburgo (Escocia), en el que han participado 638 personas mayores de 70 años.

Los resultados de esta investigación, publicada en Neurology, han desvelado que las personas que son más activas físicamente tienen una menor reducción del volumen cerebral que quienes no se ejercitan. No obstante, este hecho sólo se da en el ejercicio físico ya que el estudio, publicado por la BBC, también ha destacado que quienes realizan actividades de estimulación mental e intelectual -como crucigramas o leer un libro- no tienen beneficios en el tamaño del cerebro.


Se sabe que la estructura y funcionamiento del cerebro se deterioran con el paso de los años y que, además, el cerebro tiende a encogerse produciendo una pérdida de memoria y capacidades cerebrales. En este sentido, diversos estudios han mostrado que las actividades sociales, mentales y físicas pueden tener un rol protector para prevenir este deterioro. Sin embargo, hasta ahora no se habían llevado a cabo estudios amplios con escáneres cerebrales para observar estos cambios en la estructura y volumen cerebral.

Así, y después de tomar en cuenta factores como la edad, género, estado de salud e inteligencia, los resultados han mostrado que la actividad física está «asociada» con una menor atrofia cerebral. «Las personas de 70 años que realizaban más ejercicio físico, incluida una caminata varias veces a la semana, mostraron una menor reducción en su capacidad cerebral y otros signos de envejecimiento del cerebro que aquellos que eran menos físicamente activos», señala uno de los investigadores Alan Gow.

No obstante, el estudio no ha desvelado ningún beneficio real en el tamaño del cerebro con la participación en actividades estimulantes mental y socialmente. Según el investigador, la actividad física también se vinculaba con un incremento en el volumen de la materia gris, donde se originan las percepciones y emociones, y a una mejora en la memoria de corto plazo. Además, cuando se analizó el volumen de la materia blanca, la encargada de transmitir mensajes en el cerebro, encontraron que los individuos más activos físicamente tenían menos lesiones en esta área que los menos activos.

Los investigadores creen que estos beneficios podrían estar relacionados con que el ejercicio que incrementa el flujo de sangre, oxígeno y nutrientes al cerebro. «Este estudio vincula la actividad física a menos signos de envejecimiento del cerebro, lo que sugiere que es una forma de proteger nuestra salud cognitiva» sostiene Simon Ridley, de Alzheimer's Research de Reino Unido. Para James Goodwin, de Age UK, organización que financió la investigación, el «estudio vuelve a poner de manifiesto que realmente nunca es demasiado tarde para beneficiarse del ejercicio, como ir de tiendas, trabajar en el jardín o correr».