03 mayo 2005

Precauciones del día a día


No sólo las labores domésticas requieren una buena postura. El simple hecho de dormir, caminar o sentarse también puede ser un caldo de cultivo para las lesiones musculares o esqueléticas.

A la hora de dormir, hay que cuidar que el colchón sea firme y recto, aunque suficientemente mullido como para adaptarse a la columna. Un colchón duro puede ser tan perjudicial como uno blando, advierte Juan Antonio Armenta, profesor de Fisioterapia de la Escuela de Ciencias de la Salud de la Universidad de Málaga. Una vez acostado, lo más aconsejable es dormir de lado. Boca abajo estaría prohibido.

Pero no sólo dormir. Cualquier actividad cotidiana puede dar pie a posturas inadecuadas. Por ejemplo, a la hora de levantarse y sentarse es recomendable apoyarse en los brazos para no cargar en exceso la espalda. Otras pautas saludables son acercar los objetos lo más posible al cuerpo antes de cogerlos o girarse desde los pies, y no de forma brusca por la espalda. Soluciones al alcance de la mano que, con un poco de información, pueden evitar más de un disgusto.

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