24 abril 2005

Trescientas personas y cien kilómetros por delante


Cerca de 300 personas participaron en la 9ª edición del recorrido ferroviario de 100 km que separa Alicante de Dénia. A pesar de que la meta todavía se encontraba muy lejos, en el ambiente se respiraba energía y ánimos. Todo estaba preparado para el inicio de la 9ª edición de estta curiosa modalidad de marcha entre las dos ciudades alicantinas.

La ida en tren y la vuelta andando. Los excursionistas llegaron a Dénia, desde Alicante, sobre las 9 de la noche, dispuestos a encontrarse con el resto de gente de la comarca que quería participar en esta caminata tan particular. La mayor parte de ellos, ya había participado en ediciones anteriores, cada año son más. En la primera edición de esta larga excursión, participaron unas siete personas. Esta cifra ha ido aumentando de año en año, hasta hoy día que los excursionistas llegan a ser tres centenares.

El recorrido no es nada fácil. Los excursionistas parten a pie desde la estación de trenes de Dénia, para comenzar a bordear los caminos paralelos a las vías del «trenet». Para andar los cien kilómetros que separan los dos municipios, hay que estar en forma, y ser conscientes de que van a ser 23 horas caminando prácticamente sin parar. De todas formas, mucha gente cuando llegan Altea o Benidorm, se retira, esto no importa ya que la marcha no es competitiva, sino lúdica. Lo que se logra es que la gente haga deporte pero también que converse y se lo pasen bien.

Al no ser la marcha competitiva, permite a muchas personas adherirse en cualquier punto del recorrido. Así no es necesario que las personas que participen tengan que andar los 100 kilómetros por que
el fin es divertirse.

Su significado histórico. El objetivo es recordar los trabajos que hace mucho realizaban los obreros de las vías que cada mañana salían a ver si éstas se encontraban en condiciones para que los trenes de vapor pudiesen comenzar sus recorridos. Lo que en un principio empezó a ser un recuerdo histórico de los trabajadores de la empresa ferroviaria, hoy en día se ha convertido en un acto lúdico para los amantes de la naturaleza y del deporte.

A pesar de la complejidad de la excursión, entre los participantes se encontraban personas de edad avanzada, como Pascual Soler, de 84 años, que ha participado en todas las ediciones de esta particular marcha, es natural de Petrer, y asegura que «esta es una marcha más», ya que
caminar es su única pasión.

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