13 diciembre 2010

Evitar el riesgo de caminar por zonas oscuras

Una noticia que he leído me ha hecho recordar que el caminar por zonas oscuras es un riesgo que se debe evitar llevando prendas reflectantes, y más aún en invierno, cuando las horas de luz natural son escasas. Se trata de una recomendación habitual en muchas campañas de tráfico y seguridad vial, pero parece no haber calado lo suficiente entre muchos peatones.

Prueba de ello fue lo que ocurrió en la tarde del pasado viernes en la capital ourensana. Un peatón de 70 años fue arrollado por un turismo cuando caminaba por un camino vecinal que comunica las instalaciones del complejo hospitalario de Ourense con la avenida de Zamora.

Eran las siete de la tarde y, por lo tanto, de noche. Según pudieron constatar los agentes de la policía local que acudieron a la llamada de emergencia esa falta de visibilidad pudo tener mucho que ver en el incidente, incentivada por el hecho de que el camino no tiene alumbrado público y porque, además, el peatón no llevaba ninguna prenda reflectante e iba vestido con ropa oscura.

Con todo esto parece claro que el conductor de un Mercedes que transitaba también por ese camino no se percató de la presencia del peatón en la calzada y lo arrolló, golpeándolo lateralmente. De inmediato se dio aviso a una ambulancia del 061, cuyos efectos se trasladaron en pocos minutos al lugar y fue trasladado y atendido en el hospital por los facultativos.


Tengamos en cuenta que el chaleco reflectante te hace más visible, no inmortal.

Ponerse un chaleco reflectante nos hace visibles desde 150 metros cuando caminamos por el arcén de una carretera o antes de salir de un vehículo averiado, no es ya una exigencia legal sino una cuestión de seguridad. Con el chaleco puesto, estamos dando a los conductores una distancia de 150 metros para vernos y reaccionar en consecuencia, ya sea aminorando la velocidad o apartándose en caso necesario.

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