Caminar, es el más antiguo de los ejercicios, que tiene enormes beneficios para la salud. Lo aquí expuesto es para las personas sanas que quieren seguir siéndolo y que no saben cómo cuidarse o que no pueden, no quieren o no lo intentan. El objetivo: apoyar a los que se cuidan, animar a los que no lo hacen y dar consejos útiles a ambos. Simplemente mediante el ejercicio de caminar. Ya sabes: "Caminante no hay camino... se hace camino al andar". ¿A qué esperas?
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02 septiembre 2013
Caminar no es tan sencillo
Salir a caminar es uno de los ejercicios favoritos de muchas personas, cada mañana es común observar a personas que lo practican ya sea solas o en grupo.
Los beneficios de este deporte son muchos y variados: ayudan a evitar la diabetes, reduce el riesgo de sufrir un ataque cerebral, permite perder esos kilos de más y hasta mejora la actividad sexual, entre otros.
Pero para gozar de estos provechos la caminata debe hacerse de manera correcta y esto no es tan simple como la mayoría cree.
El primer paso es definir una rutina de entre cinco y seis días, cumplirla al pie de la letra es fundamental.
Si usted es primerizo puede iniciar con trayectos de una hora conservando un ritmo constante, detenerse interrumpe su zancada y es un grave error. Hay que ser constante con el ritmo que se camina, hay gente que se distrae durante el recorrido y se detiene por lapsos, esto es un fallo porque enfría el organismo.
Lo que sí puede hacer es caminar acompañado y hablar con la otra persona ya que este es un ejercicio aeróbico.
Es importante variar el ejercicio tanto en tiempo como desde el punto de vista topográfico, ya que podría convertirse en rutinario, provocando que el impacto y sus ganancias sean menores. Si por ejemplo un día caminastes durante una hora sobre terreno plano, al día siguiente podrías bajar el tiempo a 45 minutos y buscar terrenos con pendientes para exigirle más al organismo y que tenga diferentes tipos de estímulos.
No dejemos a un lado la importancia del calzado que deben usar los caminantes, que debe ser igual al de los corredores de largas distancias: las zapatillas de deporte son como las ruedas para los vehículos.
También debes cuidar la dieta sobre todo si camina con el objetivo primordial de reducir peso.
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18 abril 2013
Caminar por zonas verdes reduce el estrés
Existen factores como el trabajo, el estrés y el ruido, que son los
causantes de la fatiga cerebral y de la falta de concentración.
Un estudio realizado en Escocia, sugiere que caminar por áreas verdes y parques ayuda a relajar nuestra mente; siendo los más favorecidos los que viven cerca de parques y otras concentraciones de árboles, ya que poseen niveles más bajos de hidrocortisona –hormona relacionada con el estrés– que los residentes de la gran ciudad, o la denominada, “selva de cemento”.
Este estudio se llevó a cabo con voluntarios, a quienes se les puso electrodos en la cabeza, mientras veían imágenes de árboles o de escenas urbanas; dando como resultado, que las personas que observaban árboles y áreas verdes, en general, presentaban mayor calma.
De hecho, los niños resultaron tener un mayor nivel de concentración luego de haber caminado por el parque.
Según la doctora Jenny Roe, profesora de Heriot-Watt, el caminar por ambientes naturales requiere cierta atención pero nada de esfuerzo mental. Es una atención involuntaria que no requiere estar alerta como en la ciudad.
Un estudio realizado en Escocia, sugiere que caminar por áreas verdes y parques ayuda a relajar nuestra mente; siendo los más favorecidos los que viven cerca de parques y otras concentraciones de árboles, ya que poseen niveles más bajos de hidrocortisona –hormona relacionada con el estrés– que los residentes de la gran ciudad, o la denominada, “selva de cemento”.
Este estudio se llevó a cabo con voluntarios, a quienes se les puso electrodos en la cabeza, mientras veían imágenes de árboles o de escenas urbanas; dando como resultado, que las personas que observaban árboles y áreas verdes, en general, presentaban mayor calma.
De hecho, los niños resultaron tener un mayor nivel de concentración luego de haber caminado por el parque.
Según la doctora Jenny Roe, profesora de Heriot-Watt, el caminar por ambientes naturales requiere cierta atención pero nada de esfuerzo mental. Es una atención involuntaria que no requiere estar alerta como en la ciudad.
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05 marzo 2013
Calzado para caminar
Lo que comenzó siendo llamado (un tanto despectivamente), la
ruta del colesterol, es hoy día es el paseo habitual de muchos de los habitantes cientos de lugares distribuidos por todo nuestro país. Esas personas ven en el ejercicio diario de caminar como la mejor forma de combatir los
efectos del tiempo sobre un organismo cada vez más envejecido.
Así, mejor que los cansados gimnasios, polideportivos o piscinas, las caminatas se han visto multiplicadas factorialmente por decenas de usuarios, que buscan disfrutar del paisaje además de procurarse un bienestar.
Así, mejor que los cansados gimnasios, polideportivos o piscinas, las caminatas se han visto multiplicadas factorialmente por decenas de usuarios, que buscan disfrutar del paisaje además de procurarse un bienestar.
Sin embargo, lo que puede ser bueno para una parte del
cuerpo, puede resultar perjudicial para otra. Me refiero a las dolencias del pie y tobillo. La fiebre que se ha desatado por el deseo de estar en forma, y está claro las bondades del ejercicio, pero la gente sale a caminar, se
pone unos zapatos cómodos y ya está.
Pero no puede ser así. No se pueden caminar cinco kilómetros con un zapato cómodo, hay que buscar un calzado adecuado. Eso requiere que un calzado adecuado, tenga una cámara de aire, una sujeción suficiente del tobillo y un contrafuerte que aísle la pisada, pues a partir de los 40 años la almohadilla grasa del pie desaparece, y la cámara de aire es fundamental para afrontar una caminata.
El problema es que el calzado con esas características es feo estéticamente y entonces la mayor parte de la gente no lo usa. Yo estoy seguro de que un buen diseño, la mitad de los problemas del pie se solucionarían.
Pero no puede ser así. No se pueden caminar cinco kilómetros con un zapato cómodo, hay que buscar un calzado adecuado. Eso requiere que un calzado adecuado, tenga una cámara de aire, una sujeción suficiente del tobillo y un contrafuerte que aísle la pisada, pues a partir de los 40 años la almohadilla grasa del pie desaparece, y la cámara de aire es fundamental para afrontar una caminata.
El problema es que el calzado con esas características es feo estéticamente y entonces la mayor parte de la gente no lo usa. Yo estoy seguro de que un buen diseño, la mitad de los problemas del pie se solucionarían.
La dolencia más generalizada de los pies noes producida por algún golpe, es
la fascitis plantar, es decir, la inflamación de la fascia, un tejido
que recubre la planta del pie y el arco plantar, y que se manifiesta con
un dolor muy agudo en el talón.
¿Y por qué se produce? El sobrepeso no ayuda, pero es el calzado, sobre todo, el que lo ocasiona. Un zapato demasiado estrecho, demasiado alto o de suela muy fina crea los elementos propicios para la inflamación, por eso el perfil de paciente se corresponde con una mujer de más de 40 años.
¿Y por qué se produce? El sobrepeso no ayuda, pero es el calzado, sobre todo, el que lo ocasiona. Un zapato demasiado estrecho, demasiado alto o de suela muy fina crea los elementos propicios para la inflamación, por eso el perfil de paciente se corresponde con una mujer de más de 40 años.
Y lo mismo sucede con los juanetes, con la salvedad de
que la deformación ósea tiene también un componente hereditario que se
puede prevenir. También tienen juanetes los hombres, pero lo cierto es
que hay más mujeres con esa dolencia, debe de ser por ese dicho de que
para presumir hay que sufrir. El consejo es en cuanto surja el primer dolor, utilizad calzado de
suela gruesa, con cuña mejor que con tacón y en caso de que sea tacón,
de cuatro centímetros como máximo para mujeres y de dos para los
hombres.
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07 noviembre 2012
Si hace frío, abrigate y sal a caminar todos los días
Con 15 a 30 minutos diarios son suficientes para reducir los riesgos para tu salud, por que no moverse es tan peligroso como fumar, según un estudio. Aunque haga frío, tengas sueño, aunque te sientas cansado,
salir a caminar, no solamente
vas a mantenerte en forma o a bajar de peso, sino que también reduces considerablemente el riesgo de muerte prematura.
La revista médica británica "The Lancet" acaba de publicar una investigación por la cual se determinó que una de cada diez muertes que ocurren en el mundo es causada por un estilo de vida sedentario. Es el mismo impacto que tiene el tabaquismo, afirman los científicos.
La directora del estudio, afirma que esta situación no es difícil de revertir, pues la mayoría de nosotros somos capaces de ser físicamente activos a niveles modestos, por ejemplo caminando de 15 a 30 minutos cada día, lo cual traería beneficios sustanciales para la salud. Poco a poco el mensaje sobre la necesidad de hacer actividad física va encontrando eco entre la gente, pero todavía la mayoría permanece sedentaria.
Siempre es mejor hacer algo que nada. Pero hay que tener en cuenta que los 15 a 30 minutos diarios son las dosis mínimas, recomendables para quienes están por empezar una actividad física, pero el objetivo es ir transformando esa actividad en ejercicios programados y debidamente dosificados.
Hay que eliminar todas las barreras posibles. Si la persona se cansa, no quiere seguir haciendo actividad física. Por eso es mejor comenzar poco a poco. Pero tampoco hay que caer en el círculo vicioso de no moverse porque uno se cansa, ya que el cansancio se debe, precisamente, a que no se hacen ejercicios.
Si una persona es sana no necesita un control médico antes de comenzar la actividad física. Pero si tiene antecedentes de enfermedad coronaria o cardiovascular es mejor que haga una consulta.
La tendencia hoy es dosificar el ejercicio como si fuera una medicación, si somos hipertensos, obesos o diabéticos no nos podemos quedar con las recomendaciones básicas; hay que ir aumentando la intensidad de la actividad física y esta tiene que estar individualizada y tener objetivos.
También se recomienda la intensidad cuando no hay tiempo. Entonces, puedes realizar ejercicios intensos dos o tres veces por semana y menos de una hora por vez, eso es una alternativa válida.
Aquí van algunas recomendaciones:
La revista médica británica "The Lancet" acaba de publicar una investigación por la cual se determinó que una de cada diez muertes que ocurren en el mundo es causada por un estilo de vida sedentario. Es el mismo impacto que tiene el tabaquismo, afirman los científicos.
La directora del estudio, afirma que esta situación no es difícil de revertir, pues la mayoría de nosotros somos capaces de ser físicamente activos a niveles modestos, por ejemplo caminando de 15 a 30 minutos cada día, lo cual traería beneficios sustanciales para la salud. Poco a poco el mensaje sobre la necesidad de hacer actividad física va encontrando eco entre la gente, pero todavía la mayoría permanece sedentaria.
Siempre es mejor hacer algo que nada. Pero hay que tener en cuenta que los 15 a 30 minutos diarios son las dosis mínimas, recomendables para quienes están por empezar una actividad física, pero el objetivo es ir transformando esa actividad en ejercicios programados y debidamente dosificados.
Hay que eliminar todas las barreras posibles. Si la persona se cansa, no quiere seguir haciendo actividad física. Por eso es mejor comenzar poco a poco. Pero tampoco hay que caer en el círculo vicioso de no moverse porque uno se cansa, ya que el cansancio se debe, precisamente, a que no se hacen ejercicios.
Si una persona es sana no necesita un control médico antes de comenzar la actividad física. Pero si tiene antecedentes de enfermedad coronaria o cardiovascular es mejor que haga una consulta.
La tendencia hoy es dosificar el ejercicio como si fuera una medicación, si somos hipertensos, obesos o diabéticos no nos podemos quedar con las recomendaciones básicas; hay que ir aumentando la intensidad de la actividad física y esta tiene que estar individualizada y tener objetivos.
También se recomienda la intensidad cuando no hay tiempo. Entonces, puedes realizar ejercicios intensos dos o tres veces por semana y menos de una hora por vez, eso es una alternativa válida.
Aquí van algunas recomendaciones:
- Si no puedes hacer caminatas de 30 minutos diarios por semana, también valen 10 minutos de intensidad tres veces por semana.
- Evita las horas de más frío, y abrígate si sales a caminar al aire libre. Te conviene usar ropa adecuada que absorba la transpiración.
- Los cuellos polares son ideales para contrarrestar los efectos del impacto del aire frío, ya que pueden ser nocivos.
- Si trabajas sentado, trata de caminar 5 minutos por cada hora de trabajo. En ocho horas habrás sumado 40 minutos de actividad.
- Usa las escaleras en vez del ascensor; no uses el vehículo en distancias cortas, compra en el súper que esté más lejos; olvídate del mando de control remoto de la tele.
- Usa calzado deportivo adecuado, con el debido soporte, para que no sufran las articulaciones. Especialmente, si tienes sobrepeso.
- Si estás resfriado, con congestión y un poco de fiebre, no salgas a caminar o a correr. Respeta a tu cuerpo y haz reposo.
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04 septiembre 2012
Caminar y hacer otros ejercicios, mejor en grupo
A muchas personas les gusta realizar caminatas a solas. Es un momento
para relajarse, desenchufarse, hacer planes y soñar.
Pero por otra parte se puede caminar en grupo, y eso es excelente para sentirse acompañados y fomentar relaciones con nuevos amigos.Por lo que esta actividad también puede ser un evento social. Entonces nada mejor que hacerlo en grupo. Realizar esta actividad con otros puede ser algo excitante y divertido.
Da la oportunidad de socializarse, además de incrementar el compromiso con la rutina del ejercicio que uno se haya impuesto. Por eso es más difícil que dé pereza salir, ya que habrá otra gente a la que se debe dar explicaciones. Además, efectuar esta dinámica acompañados es menos aburrido y más seguro que hacerlo solos; el tiempo pasa más rápido y tendrá más fuerzas para completar un recorrido.
El primer paso es buscar compañeros, eso puede ser una tarea no tan complicada. Basta con preguntarle a los amigos, vecinos o familiares para saber si les interesa la propuesta. Lo ideal es empezar con alguien que tenga horarios similares y las mismas necesidades en cuanto al ejercicio.
Si no puedes encontrar a nadie que te acompañe entre tus conocidos, averigua si existe un grupo en tu comunidad, barrio o lugar de trabajo. Fíjate en sitios como hospitales, iglesias o clubes sociales, que incluso pueden anunciar sus actividades en los diarios locales.
También se puede intentar acudiendo a organizaciones nacionales. Algunos grupos tienen delegaciones locales que organizan caminatas y salidas en bicicleta de forma regular. Las actividades de estos grupos también salen a menudo en los medios de comunicación.
Si no encuentras un grupo de acompañantes, lo mejor es que consideres formar uno por su propia cuenta. No es difícil.
Pon un aviso en tu barrio o en la cafetería del trabajo, en un club social o iglesia de la zona. En el informe es recomendable incluir día, horario y lugar de reunión para que aquellos caminantes atraídos por la propuesta se encuentren por primera vez y comprueben el éxito de la convocatoria. Lo mejor es elegir una zona conocida y de factible acceso. También se puede incluir, se lo juzgas conveniente, dar tu número telefónico para que los interesados puedan contactar.
Antes de finalizar esta reunión inicial, propón la creación de una lista de nombres, teléfonos y direcciones de correo electrónico para que los miembros del grupo puedan contactar entre sí.
En la primera reunión, los temas a debatir son:
Pero por otra parte se puede caminar en grupo, y eso es excelente para sentirse acompañados y fomentar relaciones con nuevos amigos.Por lo que esta actividad también puede ser un evento social. Entonces nada mejor que hacerlo en grupo. Realizar esta actividad con otros puede ser algo excitante y divertido.
Da la oportunidad de socializarse, además de incrementar el compromiso con la rutina del ejercicio que uno se haya impuesto. Por eso es más difícil que dé pereza salir, ya que habrá otra gente a la que se debe dar explicaciones. Además, efectuar esta dinámica acompañados es menos aburrido y más seguro que hacerlo solos; el tiempo pasa más rápido y tendrá más fuerzas para completar un recorrido.
El primer paso es buscar compañeros, eso puede ser una tarea no tan complicada. Basta con preguntarle a los amigos, vecinos o familiares para saber si les interesa la propuesta. Lo ideal es empezar con alguien que tenga horarios similares y las mismas necesidades en cuanto al ejercicio.
Si no puedes encontrar a nadie que te acompañe entre tus conocidos, averigua si existe un grupo en tu comunidad, barrio o lugar de trabajo. Fíjate en sitios como hospitales, iglesias o clubes sociales, que incluso pueden anunciar sus actividades en los diarios locales.
También se puede intentar acudiendo a organizaciones nacionales. Algunos grupos tienen delegaciones locales que organizan caminatas y salidas en bicicleta de forma regular. Las actividades de estos grupos también salen a menudo en los medios de comunicación.
Si no encuentras un grupo de acompañantes, lo mejor es que consideres formar uno por su propia cuenta. No es difícil.
Pon un aviso en tu barrio o en la cafetería del trabajo, en un club social o iglesia de la zona. En el informe es recomendable incluir día, horario y lugar de reunión para que aquellos caminantes atraídos por la propuesta se encuentren por primera vez y comprueben el éxito de la convocatoria. Lo mejor es elegir una zona conocida y de factible acceso. También se puede incluir, se lo juzgas conveniente, dar tu número telefónico para que los interesados puedan contactar.
Antes de finalizar esta reunión inicial, propón la creación de una lista de nombres, teléfonos y direcciones de correo electrónico para que los miembros del grupo puedan contactar entre sí.
En la primera reunión, los temas a debatir son:
- ¿Cuántas veces por semana quieren o pueden reunirse?
- ¿En qué horario se reunirán y cuánto se prolongará la caminata? ¿Hasta dónde se extenderá?
- ¿En qué lugar conviene caminar? Se pueden evaluar diversas rutas y caminos alternativos.
- ¿Las personas que se unan a la sociedad están dispuestas a ir en auto hasta algunos lugares de recreación como parques o senderos?
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31 julio 2012
Adictos al ejercicio
La actividad física es fundamental y beneficiosa, pero se puede tornar peligrosa en exceso.
No se pone en duda que el ejercicio es bueno para la salud ya que ayuda a mantener un peso saludable, libera endorfinas –principales generadores de buen humor– combate el estrés y eleva la calidad de vida. Las personas que habitualmente practican deporte suelen disfrutar con su actividad física y nada más cierto que el lema internacional de “Mente sana, en un cuerpo sano”. Pero la excesiva dependencia del ejercicio, la llamada adicción, agravada por una auténtica campaña de “control del cuerpo” y cánones de belleza muy rígidos, despierta la alarma de los expertos.
Cada vez aumenta el número de casos de anorexias, bulimias y desnutrición, que afectan a rostros famosos del mundo del espectáculo y de la moda, sin diferencia de sexo o edad. En el ámbito médico se discute sobre dónde está el límite entre disfrutar del deporte y la obsesiva adicción al ejercicio que, en ocasiones, puede tener fatales consecuencias.
En concreto, la adicción al ejercicio se manifiesta con tres características: dependencia, tolerancia y supresión. La adicción está relacionada con el sentirse bien, al punto que muchas personas llegan a eludir compromisos laborales o sociales, lo que ayuda a sospechar de una dependencia anormal hacia la actividad física.
En el caso de la tolerancia, cada vez se necesita más y más ejercicio para alcanzar la sensación gratificante, con lo que la persona aumenta sus entrenamientos sin control.
Cuando no se puede hacer tal cantidad de ejercicio aparece sensación de cansancio, debilidad y depresión. Síntomas como ansiedad, irrritabilidad, desasosiego y casos de esquizofrenia acompañan a este cuadro que lleva a la supresión del ejercicio para caer en una patología psicológica.
La adicción puede derivar en trastornos muy graves, con un círculo vicioso entre la necesidad de hacer ejercicio, la imposibilidad de alcanzar el límite establecido y la recaída en problemas sociales, laborales y psíquicos de complejo tratamiento y terapias delicadas.
La causa
La liberación de endorfinas durante la actividad física parece un síntoma claro, asociado con el placer del ejercicio. Pero hasta la fecha no existen rigurosos estudios científicos que demuestren que el adicto al ejercicio es un también un adicto a esa liberación metabólica.
La relación patológica entre individuo y ejercicio puede tener otros antecedentes, tales como genéticos, educacionales, fisiológicos (basados en los cambios de la temperatura corporal), y psicológicos. Entre estos últimos figuran la distracción del ejercicio como “escape” de problemas cotidianos y del dominio, es decir, cuanto mayor es el reto, mayor es la satisfacción y autoestima al superarlo.
Según fuentes del Centro de Medicina Deportiva y Fisioterapia Siglo XXI, con sede en Ginebra (Suiza), los adictos al ejercicio no suelen visitar la consulta médica por miedo a que el terapeuta les recomiende parar o limitar su tiempo para el deporte.
Las consecuencias
El motivo más frecuente por el cual los adictos acuden al médico es la lesión por sobrecarga, que se manifiesta en tendinopatías crónicas, bursitis, periostitis, fracturas, esguinces y lesiones reiterativas.
Otros casos más extremos ocurren cuando se combina el exceso con un trastorno alimentario, tal como anorexia o bulimia, que tienen muy difícil solución. Estas patologías, tradicionalmente asociadas al género femenino, afectan también en elevado porcentaje a varones, y no sólo adolescentes.
Los signos de alarma del adicto empiezan con una dejación de compromisos personales o laborales por practicar deporte a todas horas, olvidar a los amigos por horas de entrenamiento, marcaje exhaustivo de estos límites de entrenamiento, cambio radical en la alimentación, baja de defensas, asma y síntomas de aislamiento y depresión.
El diagnóstico final es complejo, pues el adicto no reconoce su patología y se niega a acudir a un especialista, por lo que en la mayoría de los casos, cuando al final el terapeuta interviene, la dolencia está fuertemente anclada en el paciente.
Test de consulta
En Estados Unidos se han publicado recientemente “tests” de consulta como los de Hans Banyo (Exercise Addiction Questionnnaire) o los de Rudy Estock (Running Addiction Scale), que intentan diagnosticar con certeza este proceso y ofrecer soluciones adecuadas.
Generalmente, la adicción al ejercicio suele esconder algún otro problema subyacente, por lo que el mejor tratamiento es identificar y remediar la auténtica raíz del problema. En todo caso, se trataría de una adicción en general, menos grave que otras derivadas en comportamientos o consumición de sustancias tóxicas como alcohol, drogas, opiáceos, juegos, etc. Pero si no se pone freno, la terapia es muy difícil de controlar.
Todo ello no deja de realzar el deporte y sus efectos beneficiosos como algo saludable y necesario, pero es fundamental establecer los límites. Las consecuencias de la publicidad engañosa, la exhibición de cuerpos perfectos, la proliferación de las dietas severas o la presión ambiental de una sociedad cada día más competitiva, agravan este fenómeno.
No se pone en duda que el ejercicio es bueno para la salud ya que ayuda a mantener un peso saludable, libera endorfinas –principales generadores de buen humor– combate el estrés y eleva la calidad de vida. Las personas que habitualmente practican deporte suelen disfrutar con su actividad física y nada más cierto que el lema internacional de “Mente sana, en un cuerpo sano”. Pero la excesiva dependencia del ejercicio, la llamada adicción, agravada por una auténtica campaña de “control del cuerpo” y cánones de belleza muy rígidos, despierta la alarma de los expertos.
Cada vez aumenta el número de casos de anorexias, bulimias y desnutrición, que afectan a rostros famosos del mundo del espectáculo y de la moda, sin diferencia de sexo o edad. En el ámbito médico se discute sobre dónde está el límite entre disfrutar del deporte y la obsesiva adicción al ejercicio que, en ocasiones, puede tener fatales consecuencias.
En concreto, la adicción al ejercicio se manifiesta con tres características: dependencia, tolerancia y supresión. La adicción está relacionada con el sentirse bien, al punto que muchas personas llegan a eludir compromisos laborales o sociales, lo que ayuda a sospechar de una dependencia anormal hacia la actividad física.
En el caso de la tolerancia, cada vez se necesita más y más ejercicio para alcanzar la sensación gratificante, con lo que la persona aumenta sus entrenamientos sin control.
Cuando no se puede hacer tal cantidad de ejercicio aparece sensación de cansancio, debilidad y depresión. Síntomas como ansiedad, irrritabilidad, desasosiego y casos de esquizofrenia acompañan a este cuadro que lleva a la supresión del ejercicio para caer en una patología psicológica.
La adicción puede derivar en trastornos muy graves, con un círculo vicioso entre la necesidad de hacer ejercicio, la imposibilidad de alcanzar el límite establecido y la recaída en problemas sociales, laborales y psíquicos de complejo tratamiento y terapias delicadas.
La causa
La liberación de endorfinas durante la actividad física parece un síntoma claro, asociado con el placer del ejercicio. Pero hasta la fecha no existen rigurosos estudios científicos que demuestren que el adicto al ejercicio es un también un adicto a esa liberación metabólica.
La relación patológica entre individuo y ejercicio puede tener otros antecedentes, tales como genéticos, educacionales, fisiológicos (basados en los cambios de la temperatura corporal), y psicológicos. Entre estos últimos figuran la distracción del ejercicio como “escape” de problemas cotidianos y del dominio, es decir, cuanto mayor es el reto, mayor es la satisfacción y autoestima al superarlo.
Según fuentes del Centro de Medicina Deportiva y Fisioterapia Siglo XXI, con sede en Ginebra (Suiza), los adictos al ejercicio no suelen visitar la consulta médica por miedo a que el terapeuta les recomiende parar o limitar su tiempo para el deporte.
Las consecuencias
El motivo más frecuente por el cual los adictos acuden al médico es la lesión por sobrecarga, que se manifiesta en tendinopatías crónicas, bursitis, periostitis, fracturas, esguinces y lesiones reiterativas.
Otros casos más extremos ocurren cuando se combina el exceso con un trastorno alimentario, tal como anorexia o bulimia, que tienen muy difícil solución. Estas patologías, tradicionalmente asociadas al género femenino, afectan también en elevado porcentaje a varones, y no sólo adolescentes.
Los signos de alarma del adicto empiezan con una dejación de compromisos personales o laborales por practicar deporte a todas horas, olvidar a los amigos por horas de entrenamiento, marcaje exhaustivo de estos límites de entrenamiento, cambio radical en la alimentación, baja de defensas, asma y síntomas de aislamiento y depresión.
El diagnóstico final es complejo, pues el adicto no reconoce su patología y se niega a acudir a un especialista, por lo que en la mayoría de los casos, cuando al final el terapeuta interviene, la dolencia está fuertemente anclada en el paciente.
Test de consulta
En Estados Unidos se han publicado recientemente “tests” de consulta como los de Hans Banyo (Exercise Addiction Questionnnaire) o los de Rudy Estock (Running Addiction Scale), que intentan diagnosticar con certeza este proceso y ofrecer soluciones adecuadas.
Generalmente, la adicción al ejercicio suele esconder algún otro problema subyacente, por lo que el mejor tratamiento es identificar y remediar la auténtica raíz del problema. En todo caso, se trataría de una adicción en general, menos grave que otras derivadas en comportamientos o consumición de sustancias tóxicas como alcohol, drogas, opiáceos, juegos, etc. Pero si no se pone freno, la terapia es muy difícil de controlar.
Todo ello no deja de realzar el deporte y sus efectos beneficiosos como algo saludable y necesario, pero es fundamental establecer los límites. Las consecuencias de la publicidad engañosa, la exhibición de cuerpos perfectos, la proliferación de las dietas severas o la presión ambiental de una sociedad cada día más competitiva, agravan este fenómeno.
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13 julio 2012
Cinco errores que podemos cometer al caminar
Cinco errores que podemos cometer al caminar
Caminar es una de las maneras más económicas y sencillas de estar en forma y mantener un nivel de actividad física saludable a diario, y aunque seguro caminas desde hace mucho tiempo, te nombraremos cinco errores que podemos cometer al caminar y que debemos solucionar para volver más efectiva la marcha en beneficio del organismo.- El torso se inclina hacia adelante: si caminas como en
contra de un fuerte viento debes tener en cuenta que la postura no es
correcta y lo mejor que puedes hacer es vigilar tu columna,
conservándola recta desde la cabeza hacia abajo.
- Los hombros están encorvados:
esto tampoco es una buena postura y generalmente viene asociado a que
miramos continuamente el terreno o nuestros pies, cuando en realidad, de
manera relajada, debemos mirar hacia el horizonte, conservando el cuello erguido al igual que la cabeza y el torso.
- Las manos se encuentran muy apretadas o rígidas
y estiradas: para que las manos no estén tensas y resten energía a la
caminata, lo ideal es mantener los dedos relajados y los brazos
flexionados de manera natural, permitiendo que estos oscilen a los lados
del cuerpo acompañando el movimiento, pero nunca haciendo fuerza
apretando las manos o sosteniéndolas completamente extendidas.
- El vientre está abultado mientras caminas:
para una mejor postura que favorezca una óptima posición de la columna y
una mejor respiración lo ideal es mantener una leve contracción en el
abdomen, dándoles firmeza a los mismos y colocando a la pelvis
ligeramente hacia adentro.
- Pisar con todo el pie el terreno: esto puede favorecer un movimiento brusco ya que los pies golpearán planos contra el suelo. Lo mejor es pisar desde el talón hacia la punta de los pies e impulsarnos con los dedos para dar otro paso. De esta forma podremos caminar de manera más segura y quemar más calorías sin desperdiciar energía.
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12 julio 2012
Evitar actividades de esfuerzo físico durante ola de calor
Una buena recomendación para los días de mucho calor es beber abundante agua y evitar las actividades que requieran
esfuerzo físico durante la ola de calor, con temperaturas que superarán los 40
grados centígrados. De lo contrario puede ocurrir casos en los que no hay solución, como el que he leído en la siguiente noticia.
Las altas temperaturas pueden suponer un riesgo para la salud, especialmente para los grupos más vulnerables, formados por las personas mayores de 65 años, los menores de cuatro y sobre todo los bebés. También están en especial riesgo de sufrir un golpe de calor aquellas personas que sufren enfermedades de corazón, presión sanguínea alta, obesidad y problemas intestinales, y quienes toman medicación.
A estos grupos en particular y a la población en general, se les recuerda que la mejor forma de protegerse de los rigores del verano es usar el sentido común y los sistemas tradicionales.
De esta manera, se recomienda mantener las ventanas y las persianas cerradas para proteger la vivienda del calor, ventilándola por las noches. El uso de ventiladores y la utilización de aparatos de refrigeración también figuran entre las recomendaciones en el hogar.
Dentro de los cuidados personales, además de la hidratación constante, ha destacado la importancia de la dieta tradicional típica de la época estival, basada en la ingesta de platos
fríos, ensaladas y verduras, frente a las comidas calientes o pesadas.
Evitar el consumo de alcohol es "fundamental" cuando el calor arrecia.
La ropa apropiada, ligera, suelta y de colores claros, el uso de gorras y sombreros y la utilización de cremas solares con un factor de protección mínimo de 15, que debe aplicarse al menos 30 minutos antes de la exposición, entran también entre las cuestiones a tomar en cuenta.
Si no se puede evitar la realización de actividades que exijan esfuerzo físico, deberá ingerirse agua suficiente antes del ejercicio y entre dos y cuatro vasos adicionales de agua fresca cada hora. Las bebidas que contienen sales minerales pueden ayudar a reponer los que se pierden con la sudoración.
Si se cuida de niños o personas mayores se deberá vigilar estrechamente su situación física, animándoles en todo momento a beber líquidos, aunque no manifiesten sed.
Los síntomas más habituales para reconocer que se sufre un golpe de calor, por excesiva exposición a las altas temperaturas, son los calambres, la irritación de la piel o quemaduras, el agotamiento físico y la temperatura elevada, que pueden revestir gravedad si se acompañan de pulso débil pero acelerado, dolor de cabeza, náusea y vómitos e incluso pérdida de conciencia.
Ante esta sintomatología es necesario buscar un refugio en la sombra, rehidratar –evitando los líquidos que contengan cafeína–, descansar con los pies ligeramente en alto, tomar un baño o aplicar compresas de agua fresca en el cuerpo. Es recomendable, además, buscar asistencia médica si los síntomas se complican.
Es
importante recordar, además, que los rayos ultravioletas (UVA y UVB)
pueden ocasionar daños a corto plazo sobre la piel, como irritaciones y
alergias, así como otros a largo plazo, tales como envejecimiento
prematuro, manchas y aumento del riesgo de padecer cáncer de piel.
Por ello, es conveniente utilizar las medidas de protección solar, tanto de manera directa como indirecta, puesto que los rayos solares se proyectan sobre el agua, la arena, la nieve y la hierba, incidiendo sobre la piel. Además, es favorable conocer el tipo de piel, ya que hay algunas que son más sensibles que otras.
La información médica ofrecida en esta web tiene solamente un carácter formativo y educativo, y no pretende sustituir las opiniones, consejos y recomendaciones de un profesional sanitario. Las decisiones relativas a la salud deben ser tomadas por un profesional sanitario, considerando las características únicas del paciente.
Las altas temperaturas pueden suponer un riesgo para la salud, especialmente para los grupos más vulnerables, formados por las personas mayores de 65 años, los menores de cuatro y sobre todo los bebés. También están en especial riesgo de sufrir un golpe de calor aquellas personas que sufren enfermedades de corazón, presión sanguínea alta, obesidad y problemas intestinales, y quienes toman medicación.
A estos grupos en particular y a la población en general, se les recuerda que la mejor forma de protegerse de los rigores del verano es usar el sentido común y los sistemas tradicionales.
De esta manera, se recomienda mantener las ventanas y las persianas cerradas para proteger la vivienda del calor, ventilándola por las noches. El uso de ventiladores y la utilización de aparatos de refrigeración también figuran entre las recomendaciones en el hogar.
Comida ligera e hidratación:
La ropa apropiada, ligera, suelta y de colores claros, el uso de gorras y sombreros y la utilización de cremas solares con un factor de protección mínimo de 15, que debe aplicarse al menos 30 minutos antes de la exposición, entran también entre las cuestiones a tomar en cuenta.
Si no se puede evitar la realización de actividades que exijan esfuerzo físico, deberá ingerirse agua suficiente antes del ejercicio y entre dos y cuatro vasos adicionales de agua fresca cada hora. Las bebidas que contienen sales minerales pueden ayudar a reponer los que se pierden con la sudoración.
Si se cuida de niños o personas mayores se deberá vigilar estrechamente su situación física, animándoles en todo momento a beber líquidos, aunque no manifiesten sed.
Origen de la foto: fotos.com.es
Sintomas:Los síntomas más habituales para reconocer que se sufre un golpe de calor, por excesiva exposición a las altas temperaturas, son los calambres, la irritación de la piel o quemaduras, el agotamiento físico y la temperatura elevada, que pueden revestir gravedad si se acompañan de pulso débil pero acelerado, dolor de cabeza, náusea y vómitos e incluso pérdida de conciencia.
Ante esta sintomatología es necesario buscar un refugio en la sombra, rehidratar –evitando los líquidos que contengan cafeína–, descansar con los pies ligeramente en alto, tomar un baño o aplicar compresas de agua fresca en el cuerpo. Es recomendable, además, buscar asistencia médica si los síntomas se complican.
Los rayos UVA Y UVB:
Por ello, es conveniente utilizar las medidas de protección solar, tanto de manera directa como indirecta, puesto que los rayos solares se proyectan sobre el agua, la arena, la nieve y la hierba, incidiendo sobre la piel. Además, es favorable conocer el tipo de piel, ya que hay algunas que son más sensibles que otras.
La información médica ofrecida en esta web tiene solamente un carácter formativo y educativo, y no pretende sustituir las opiniones, consejos y recomendaciones de un profesional sanitario. Las decisiones relativas a la salud deben ser tomadas por un profesional sanitario, considerando las características únicas del paciente.
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