30 junio 2007

Obstáculos al caminar

La mayoría de construcciones que hay en las ciudades, toman las aceras en su totalidad o parte de ellas para colocar láminas metálicas a modo de muros.

Para admirar el casco viejo de cualquier capital durante un paseo a pie por la ciudad, hay que llevar la mirada hacia arriba de los edificios considerados históricos para poder ver su exigua belleza; si se ve para abajo, los maltrechos puestos de las ventas informales impiden hacerlo.

En algunos casos es necesario taparse la nariz para que la hediondez del orín y las heces que hay en las zonas baldías, edificios abandonados y aceras, no penetre hasta el estómago y le evoque las ganas de vomitar.

Debemos esconder las pocas prendas de valor que llevamos puestas y los euros que se cargan encima, por el temor a ser víctima de los ladrones, de los timadores, o de los malvivientes.

El caminante tiene que sortear las derruidas aceras que evidencian que hay cero mantenimiento por parte de la alcaldía, para que los transeúntes no tropiecen con el cemento levantado por las raíces de viejos árboles, o que se caiga en los cientos de arquetas de aguas lluvias y negras cuyas tapaderas han sido hurtadas.

En la caminata hay que bajarse a la calle, ya que la mayoría de las construcciones que se hacen en el centro se toman las aceras para colocar láminas cual muros de seguridad.

El ciudadano a pie tiene que armarse de valor para cruzar una bocacalle, usualmente tomada por los vehiculos que se quedan en medio tapando todo intento por pasar, aunque el semáforo cambie muchas veces.

Esos son algunos obstáculos para el que quiera pasear a pie por el desordenado centro histórico de cualquier ciudad.

Alimentos para vigilar la salud

Ya lo dijo Pasteur: «La clave de la medicina es la resistencia del cuerpo». Pero a veces este trabajo falla y llegan las infecciones y dolencias como el cáncer, otras metabólicas como la diabetes, acrecentadas por algunos tratamientos quimioterápicos o inmunosupresores. Afortunadamente, hay algunos alimentos que pueden ayudar a que nuestro sistema de vigilancia en el organismo funcione mejor:

Cítricos: proporcionan vitamina C y flavonoides que ayudan a los leucocitos.

Ajo: con la alicina y aliína, también ayudan a los leucocitos y a bajar la tensión arterial.

Aceite de oliva virgen: ayuda a regular el colesterol, protege al corazón de las enfermedades cardiovasculares, y aporta vitamina E poderoso antioxidante.

Pescado azul: rico en ácidos grasos poliinsaturados EPA y DHA, conocidos como Omega-3, potencia las prostaglandinas en el organismo frente a las enfermedades autoinmunes y el efecto inhibitorio frente a varios tipos de cáncer.

Cebolla: aporta sulfuranos, vitamina C, fibra y ácido fólico, y ejerce una acción antibiótica.

Zanahoria, melón y albaricoques: aportan pigmentos amarillos y anaranjados, o betacarotenos que se transforman en el organismo en vitamina A.

Nueces: grasas buenas omega-3, para luchar contra los radicales libres.

Tomate, cereza, manzana roja: aportan carotenoides entre los que destacan el licopeno y betacarotenos con numerosas propiedades antioxidantes y protectoras frente a algunos cánceres.

Coliflor, coles y endibias: suministran xantofilas e índoles de propiedades antioxidantes.

Levadura de cerveza y nueces o kokitos de Brasil: contienen selenio un potente mineral antioxidante.

Té verde: catequinas y polifenoles protectores de ciertos tipos de cáncer.

Frutas y verduras frescas: incluyen muchos elementos protectores y positivos para la salud y hay estudios que indican que las personas con mayor consumo de estos alimentos, tienen tasas de cáncer hasta ocho veces inferiores que las que tienen un bajo consumo.

Y para acompañar a todos estos productos preventivos, un consejo que bien vale una orden: Caminar al menos media hora TODOS los días.

27 junio 2007

Por qué es bueno hacer ejercicio a los 50

En información adicional al post anterior:

La pérdida de fuerza muscular, provocada por el aumento de edad, perjudica más a las piernas que a los brazos. Según el sitio de Salud y Deporte a partir de los 50 la velocidad de esa pérdida es de aproximadamente entre un 10% y 15% por década. Los ejercicios, recomendados por su médico, que incluyan un trabajo moderado con pesas son ideales para contrarrestar esa situación.

Mantiene la fuerza muscular, que se pierde con la edad

La resistencia aeróbica también disminuye con la edad, pero en las personas que hacen actividad física regularmente, ese descenso es menor que en hombres y mujeres sedentarios. Otro dato: un varón sano de 50 años que practique, bajo supervisión médica, una rutina de, por ejemplo, caminatas o tai chi, puede mejorar entre un 20% y un 30% su capacidad aeróbica.

Contribuye a fortalecer la flexibilidad articular

La flexibilidad, según define el sitio español Salud y Deporte, es la habilidad para mover las articulaciones libremente, sin dolor y con la mayor amplitud posible. Con actividades como la natación se contribuye a mejorar esa capacidad. En hombres y mujeres que no hacen ejercicio físico, lo primero que se va perdiendo es la flexibilidad en el tronco y en la espalda.

La importancia de envejecer bien

En un artículo de Eliana Galarza
en El Clarín, comenta que l os síntomas del envejecimiento comienzan a manifestarse a partir de los 30. Esos calificativos de "adolescencia tardía" o "juventud extendida" u otra frase de ocasión no son más que inventos marketineros o, tal vez, una expresión de deseos. A los 50 las cartas están echadas. Algunos tienen en cuenta la información que desde hace décadas difunden los expertos en salud y vienen haciendo un trabajo de mantenimiento previo. Otros no pueden. Tener un buen estado físico requiere tiempo y voluntad, también dinero. Puede ser hasta un sacrificio, pero sépalo: vale (muchísimo) la pena.

Siempre bajo control médico


El médico Miguel Acanfora, especialista en gerontología y geriatría, y también en rehabilitación, señala que deben observarse ciertos cuidados a la hora de hacer ejercicios cuando se superaron la barrera de los 50 años.

  • Lo primero, una buena evaluación médica. "Que un médico tome la presión, lo pese e idealmente un electrocardiograma, sería bárbaro".

  • Para seguir, el que retoma de cero, que empiece a caminar a ritmo normal. "Pero no menos de media hora, cuatro veces por semana. Por eso es mejor en un parque, en el que no haya que cruzar la calle. Nada de mirar vidrieras. Si la tarea es corta, no puede empezar la cadena de consumo de energía y grasas".

  • También son buenos los ejercicios de elongación. "Hay que aprenderlos. Pensemos que casi todas nuestras actividades las hacemos a la altura de una mesa. No levantamos los brazos más que para peinarnos".

  • Ejercicios de fuerza? " No está demostrado que estos ejercicios no son recomendables para el que no hizo nada nunca. Pero caminar, bicicleta, natación, eso es mejor".

Los mayores de 50 hacen más actividad física que el resto

En un artículo escrito por Gabriel Giubellino y publicado en El Clarín, comenta de un estudio se hizo en base a 10.299 entrevistas y reveló que el 22% de ese universo sale a caminar, contra el 15% del resto. El 9% dijo que va al gimnasio regularmente y otro 9% afirmó que hace algún deporte.

La gente mayor de 50 años está más en movimiento, son más activos y cuidan más su cuerpo, en comparación con el resto de la población. Consideran una actividad recreativa salir a caminar, ir al gimnasio y hacer algún deporte acorde con sus posibilidades, y todo esto lo practican con más frecuencia que el universo de menor edad.

Esta es una de las conclusiones a la que llegó un estudio realizado en Argentina por Universal McCann, una firma que realiza investigaciones de medios y hábitos de consumo. El llamado "Informe sobre los adultos 50 y +" hizo eje en el segmento de nivel alto, pero distintos especialistas consultados por Clarín entienden que ésta es una tendencia que abarca a distintos niveles socioeconómicos.

El trabajo de Universal McCann, en base a las consultoras TGI, Ibope, ComScore y Smape, contempla una muestra de 10.299 encuestas en centros urbanos: Capital, Alto Valle, Bahía Blanca, Corrientes, Resistencia, Córdoba, La Plata, Mar del Plata, Mendoza, Rosario, Santa Fe, Paraná y Tucumán.

Dentro de las actividades recreativas, caminar, ir al gimnasio y hacer deporte aparecen en el cuarto, décimo y undécimo puesto. El 22% del sale a caminar, contra el 15,2% del resto de la población. El 9,2% va al gimnasio, contra el 6,7% del resto. Y el 8,9 hace algún deporte (y acá se empareja porque, según esta encuesta, el 8,06% del resto también lo hace).

"Son actividades importantes. Tienen que ver con un sesgo de edad y de nivel. Los de este nivel son activos en líneas generales y sobre el total de personas se diferencian mucho", dijo Josefina Kaplan, gerenta de investigacion de medios de Universal McCann.

"Esto se relaciona con lo que la Organizacion Mundial de la Salud llama 'envejecimiento activo'", aporta la licenciada Susana Aguas, máster en Gerontología Social. Habla del "proceso de optimización de las oportunidades de salud, participación y seguridad con el fin de mejorar la calidad de vida a medida que las personas envejecen", según se definió en la Segunda Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento, realizado en Madrid en 2002.

"Llegar a la vejez gozando de buena salud y bienestar requiere un esfuerzo personal durante toda la vida y un entorno en el que ese esfuerzo pueda tener éxito. La responsabilidad de las personas consiste en llevar un modo de vida saludable; la de los gobiernos en crear un entorno favorable a la salud y al bienestar, incluso en la vejez".

Este esfuerzo personal es el que mucha gente recién comienza a hacer bordeando los 50 años. "Se habla en los medios, hablamos los médicos, pero la sociedad no llegó a tomar real conciencia de la importancia de la actividad física", sigue Aguas. "Es nuestra responsabilidad como ciudadanos cuidarnos con ejercicio y en lo que comemos" . Y cita beneficios comprobados: reduce la depresión en ancianos; un aerobic moderado reduce la presión arterial, y un ejercicio (también sin hacer locuras) moderado se relaciona con un menor riesgo de demencia en personas mayores. Además, mejora la resistencia, la fuerza muscular y la movilidad articular (ver Por qué es bueno...).

La encuesta revela que salir a caminar es top. En un listado de 16 actividades recreativas, ocupa el cuarto lugar, apenas detrás de leer libros (lo hace el 34,6% del segmento), reunirse con amigos (26,7%) y escuchar música (25,8%). La caminata supera en las preferencias a actividades como salir a tomar algo, ir a comer afuera, al cine o al shopping.

"¿50 y +? Así llamo a mi grupo de amigos", dice, riendo, el doctor Miguel Acanfora, médico geriatra y especialista en rehabilitación. "Yo jugué al fútbol en Arsenal de Sarandí, 1,76 metro de altura, 81 kilos, y cuando me casé, empecé a engordar. Tengo 53. Sin padecer enfermedad ni exceso de nada, comencé con un grupo a hacer actividad física. Es que los 50 son los años de quiebre. La mujer, por la menopausia; el hombre, por tener más marcada su tendencia a patologías cardíacas, obesidad, diabetes, responden más a las campañas. Y cuando prueban que moverse los activa física e intelectualmente, siguen", comenta.

Pero dice que falta mucho: "No está concientizada todavía la franja de 35 a 50. Cuando estamos detrás de la meta laboral, el ascenso, cuando decimos no tener tiempo, es difícil. Pero el tiempo que no se 'pierde' en estar mejor, se perderá luego, al llegar a los 50 mucho peor".

18 junio 2007

Ejercitarse no tiene precio

A través de su práctica continua se obtienen beneficios de salud incalculables, se elimina el estrés, se aumenta el vigor a la rutina diaria y, con una pequeña dosis de creatividad, es hasta divertido. Si a esto se le añade el cambio físico que impacta positivamente la autoestima, entonces no hay una sola razón para que el ejercicio no forme parte de la vida de cada individuo.

Un bolsillo escaso podría ser la excusa perfecta, pero el factor económico no es un impedimento para incorporar el ejercicicio en la agenda de cualquiera.

Cuando se habla de ejercitarse y de bajar las libras que nos ponen en peligro, muchas personas inmediatamente lo asocian con gastos, membresías en gimnasios, compra de equipos, tenis, ropa y hasta de la contratación de un entrenador personal que los ponga en forma. Otros entienden que están sujetos a inscribirse en programas alimentarios cuyos precios frustrarían el ímpetu del más optimista.

El bienestar físico no está reñido con el factor económico. Existen oportunidades reales para iniciar un programa con un presupuesto mínimo y hasta sin inversión alguna. No hay excusas para seguir negándole a su organismo el beneficio que a corto y largo plazo obtendrá.

Para irse a la segura y partir “con el pie derecho”, como reza el refrán, lo más indicado es que acuda a su médico y reciba recomendaciones sobre cuál es el programa de ejercicios más adecuado.

Las evaluaciones médicas son decisivas para establecer la intensidad de la rutina, que en cada caso es muy particular. Hay personas que se marean, o que tienen algún problema de salud que les impide ejecutar una actividad en particular”, sostiene la entrenadora personal independiente Alice Ramos.

Una vez ejecutado este primer paso, Ramos recomienda que se consideren cuáles son los objetivos que tiene la persona para entonces proceder a estructurar el plan.

La persona debe estar clara en que a través del ejercicio va a mejorar sus funciones del diario vivir, debe interiorizar que se está adentrando en la búsqueda de un buen estilo de vida saludable donde se sentirá mejor consigo mismo, con su cuerpo y, por ende, esto redundará en una mejor autoestima que a su vez ofrece más estabilidad emocional”, sostiene la entrenadora, quien también labora en Fitness Gallery en Cupey.

Otra sugerencia que ofrece Ramos es desarrollar una lista de las actividades físicas que más le agradan y de los lugares donde optaría por ejercitarse. Caminar, correr, montar bicicleta, nadar y brincar cuica son algunas de muchas actividades que puede realizar en una variedad de lugares en los que no tendría que pagar ni parking. ¡Pues hay que aprovecharlo!

En el proceso de educarse para adoptar el programa de ejercicios de su conveniencia, revise páginas de Internet en las que pueda inscribirse y beneficiarse de sus planes de ejercicios combinados, en muchas ocasiones con orientación nutricional. Si no cuenta con el servicio de Internet, adquiera revistas y libros sobre el tema. Son bastante completos y menos costosos que un gimnasio. También puede comprar vídeos de la disciplina que mejor se ajuste a sus gustos y desde su hogar practicar las rutinas que ofrece. Estas opciones son económicas y le permiten ejercitarse aún en los frecuentes días lluviosos.

Desde su hogar puede recurrir a utilizar múltiples artículos que se adquieren en tiendas por departamentos y no necesariamente en las que venden exclusivamente efectos deportivos. Cuicas, un mat, pesas, bandas elásticas y una bola suiza, entre otros, son artículos que, a un precio módico ayudan a variar sus rutinas y lograr sus objetivos. Sin ninguna inversión, puede recurrir a bancos y sillas que le sirvan de apoyo en la realización de algunos ejercicios.

Ejercítese en exteriores

Si opta por caminar, hágalo en los alrededores de su comunidad, acuda a las pistas que hay en las urbanizaciones y a los parques comunitarios. Aproveche las piscinas que tienen algunos complejos residenciales y las de los municipios a la disposición de los ciudadanos. Corra bicicleta tanto en su comunidad como en los paseos lineales y parques recreativos que encuentre disponibles. Por lo regular estos lugares están rodeados de naturaleza e invitan a una sana recreación. Si sabe nadar, nade. Si no sabe, este verano es buen momento para aprender.

Organice al menos dos veces al mes paseos donde están garantizadas largas caminatas como en los bosques, El Yunque, el Jardín Botánico o a la orilla de las playas. Mientras se ejercita, a través de estas actividades disfruta de lindos parajes muchas veces olvidados al momento de seleccionar los paseos entre amistades y familiares.

Varíe las rutinas

Alterne sus rutinas para evitar caer en el aburrimiento. Si durante varios días caminó o corrió en su comunidad, otros días combine el ejercicio con bicicleta.

Otra forma de no rendirse es buscar motivación y apoyo de familiares y vecinos. Forme un grupo o únase a uno establecido en su comunidad. Indague si el municipio donde reside tiene disponible el programa Ponte en forma del Departamento de Recreación y Deportes. En éstos se contratan a personas debidamente preparadas para dirigir las rutinas de ejercicios.

Los entrenamientos grupales, además de cumplir su cometido mejoramiento físico, sirven para fomentar nuevas amistades y continuar creando circuitos y una variedad de actividades físicas más allá del ofrecimiento del programa.

“No olvide que, sin tener que obtener la membresía de un gimnasio o pagar los servicios de un entrenador, puede obtener un buen rendimiento. La clave está en la constancia y en la disciplina. Escoja actividades que realmente disfrute y sea consistente en la ejecución de los ejercicios y verá cómo su cuerpo le seguirá pidiendo mayores retos”, concluyó Ramos.

A través de su práctica continua se obtienen beneficios de salud incalculables, se elimina el estrés, se aumenta el vigor a la rutina diaria y, con una pequeña dosis de creatividad, es hasta divertido. Si a esto se le añade el cambio físico que impacta positivamente la autoestima, entonces no hay una sola razón para que el ejercicio no forme parte de la vida de cada individuo.

¿Cual es la mejor hora para hacer ejercicios?

No hay duda alguna de los beneficios de los ejercicios físicos para la salud. En mayor o menor grado el común de la población entiende la necesidad de la actividad física en la prevención de enfermedades, pero la concordancia entre el saber y la práctica del ejercicio deja mucho que desear, son muchas las excusas que buscamos y las dificultades reales o ficticias ante la prescripción de una rutina de ejercicios con fines preventivos o terapéuticos: no tengo tiempo, no tengo para el gimnasio, y la inseguridad son algunas de las más comunes. Pero la pregunta más frecuente de los pacientes al médico ante la indicación del incremento de la actividad física, es en relación a la hora más adecuada para hacer ejercicios, tema de muchas controversias por los argumentos a favor y en contra de determinado horario, donde a veces la teoría se divorcia de la práctica y cuya respuesta debe ser el objeto del análisis integral de la persona como una unidad biológica psicológica, social y cultural.

El mejor horario para hacer ejercicios va a depender de la persona misma, de su actividad, de su trabajo, de la forma como administre y planifique su tiempo; y tu me preguntarás, pero doctor yo he leído que hay una relación entre la hora del día y el metabolismo del cuerpo, ¿puede esa situación influir negativamente en mi organismo y ocasionarme daño en vez de beneficio? Es cierto lo de la existencia de un reloj biológico que se conoce como ritmo circadiano y que se corresponde a las variaciones de nuestro metabolismo durante las 24 horas del día y no podemos negar su influencia. Pero esa influencia va a depender del tipo de ejercicio, de la intensidad y de la duración del mismo, además este ritmo biológico se ajusta y se equilibra en función de la rutina e independientemente de lo que podría suceder en las demás personas, tu organismo comienza a prepararse antes de la acción en la forma en que lo has acostumbrado.

Del ritmo circadiano va a depender la temperatura corporal y la producción de hormonas como el cortisol, los cuales son tomados como referencia para el entrenamiento de actividades de resistencia que ameritan un gran esfuerzo y tiempo de ejercicios, en ese tipo de actividad es preferible entrenar en las tardes donde el cuerpo tiene mayor temperatura, lográndose una mayor potencia y una menor sensación de fatiga. No obstante si estas entrenando para una competencia en la mañana, es recomendable que entrenes en el mismo horario para que acostumbres a tu organismo a ese ritmo. Estudios han señalado que en la mañana los niveles de cortisol están elevados y que éstos actúan sobre las proteínas disminuyendo la masa muscular, no obstante para que esta acción sea significativa es necesario ejercicios de alta intensidad, volumen y tiempo. Estamos hablando de entrenamiento para competencias, lo cual es muy distinto a los ejercicios moderados como el caminar indicados en prevención cardiovascular.

La mejor hora para realizar ejercicios para prevención cardiovascular, como caminar más rápido de lo normal, montar bicicletas, nadar, bailar etc., va a depender de tu actividad. Si eres madrugador y tu mayor actividad está en la mañana, en ese momento tú sangre fluye con mayor fuerza, tienes una importante actividad hormonal y tu temperatura corporal está en pleno rendimiento, el hacerlo en la mañana te dará un día vigoroso y enérgico. Si por alguna razón te es imposible realizar ejercicios en la mañana y en las tardes, puedes realizarlo incluso al mediodía, por supuesto con una comida suave y abundantes líquidos. Si tu mayor motivación es en las tardes porque el estrés del día se ha acumulado y necesitas descargarlo, ejercítate en las tardes, evitando la actividad al menos 3 horas antes de acostarte porque puede producir trastornos del sueño.

12 junio 2007

Estadounidense recorre América a pie junto a 'Judas', su burro

John Dunham, que inició la travesía para "meditar y reflexionar" desde hace un año, llegó el viernes a Panamá.

Allí declaró: "Yo camino más que todo para pensar, meditar y reflexionar. Cuando descanso tomo mi biblia y leo un poco mientras llega la noche".

Sobre su estadía en Costa Rica comentó que "los ticos lo han tratado muy bien" y afirmó que son personas "de buenas costumbres y mucha amabilidad".

Dunham, de 32 años, explicó que salió de Estados Unidos y en México unos amigos notaron que cargaba una mochila muy grande y pesada, por lo que le regalaron un burro, al que bautizó como "Judas", con el cual "he caminado miles de kilómetros" desde México hasta Panamá.

El itinerario del norteamericano inicia a las 5 de la mañana cuando comienza a caminar, luego, a las 9, descansa y reinicia su travesía a las 15 con dos horas más de caminata, para después buscar un lugar seguro para dormir.

Según este aventurero, ha dormido en escuelas, iglesias y puestos de policía, donde tanto él como su inseparable amigo "Judas", han sido tratados con amabilidad.

El viaje de los dos amigos se vuelve más extraño, pues no tienen una meta fijada, solo saben que terminarán de caminar "en algún lugar de Suramérica".

10 junio 2007

Caminar descalzo por la playa aumenta el riesgo de contagiarse de hongos

El vicepresidente del Colegio de Podólogos de Cataluña , Josep Manel Ogalla, advierte de la poca atención que los bañistas prestan al calzado cuando van a la playa, lo que agrava el riesgo de contagiarse de hongos o de causarse pequeñas heridas en los pies que pueden ser vía de transmisión bacteriana.

Para Ogalla, caminar por la arena de la playa es saludable porque hace trabajar la musculatura de los pies y además se estimula la actividad circulatoria gracias al masaje recibido cuando se pasea por la zona en que rompen las olas.

Sin embargo, hacerlo descalzo implica riesgos, como el de contraer una micosis, o infección de hongos. El vicepresidente del Colegio de Podólogos sostiene que el pie debe protegerse con un calzado de goma que no retenga el agua. Las zapatillas también deben mantenerlo bien sujeto para evitar que baile dentro o que se formen ampollas u otras lesiones dérmicas, sobre todo ante la presencia de rocas, arenilla gruesa o restos de suciedad dejados por una tormenta.

Aparte de la playa, la recomendación se extiende a los ríos, en cuyos lechos nos esperan auténticas alfombras a base de algas, moho y piedras resbaladizas.

Por supuesto, en la piscina se debe llevar el pie protegido hasta llegar a la orilla, justo antes de zambullirse en el agua, ya que, a pesar de que ésta ha sido depurada, los charcos que se forman en el borde son un caldo de cultivo para los microorganismos.

Ogalla también aconseja acudir al podólogo al detectar cualquier alteración dérmica en los pies. Los hongos son poco sintomáticos, muestran pocos síntomas, pero cuando el verano ya ha finalizado, afirma, puede que ya se hayan desarrollado del todo. Igualmente, recuerda que secarse con toallas y compartirlas con otras personas supone facilitar una vía de transmisión para las infecciones micóticas. Por ello, es importante secarse siempre los pies, dado que dejarlos húmedos permite a los hongos crecer en su ambiente preferido.

Sabías que...

El período de la menopausia constituye un reto para la mayoría de las mujeres que se enfrentarán a una multiplicidad de cambios en el organismo. Sin embargo, la práctica de ejercicios y una forma física adecuada pueden disminuir los molestos síntomas físicos y mentales.

Según especialistas no se trata de convertirse en «atletas» sino de romper la rutina sedentaria que las féminas desarrollan a esta edad y llevar adelante una vida con ejercicios moderados que le permitirán experimentar los beneficios en poco tiempo.

Los estudios corroboran que esta actividad física tiene una influencia directa en los procesos cerebrales, incluso se dice que este tipo de tratamiento tiene más efectividad que la psicoterapia cuando se trata de combatir males como la depresión.

Ello es el resultado de la liberación de endorfinas, sustancias generadas en el área cerebral que, naturalmente, curan el dolor y elevan el estado de ánimo de los seres humanos.

Además, las mujeres activas físicamente tienden a tener niveles más altos de buen colesterol, mientras que las inactivas tienen más probabilidad de generar más colesterol en sus arterias.

Este beneficio implica una actividad más eficaz de los vasos sanguíneos que no permiten los depósitos de grasa, que evitarían en un futuro el desarrollo de padecimientos como la arteriosclerosis, hipertensión, enfermedades del corazón e infartos.

Exponen los especialistas que prácticas tan sencillas como caminar, trotar, correr, nadar, andar en bicicleta, que pueden desarrollarse muchas veces durante las actividades diarias como ir de compras, caminar en los centros de trabajo o las labores domésticas, aportan también una cuota de beneficio aeróbico.

Si se trata de combatir los accesos espontáneos de calor, que no solo son una molestia durante el día sino que también pueden evolucionar en sudoraciones nocturnas que interfieren con los procesos naturales de sueño, la práctica de ejercicios también es una fuente de alivio. Además de reducir el efecto del calor, el ejercicio también ayuda a dormir, pues este promueve la liberación de melatonina, hormona que ayuda a regular el sueño, y que en esta edad su generación puede verse afectada.