31 diciembre 2004

Guía para salir indemne de la Navidad


La vorágine navideña está en pleno apogeo. El pasado puente de diciembre (a primeros de este mes), en casi todos los hogares españoles se desempolvaron los cachivaches navideños, se puso el portal de Belén y se instalaron las guirnaldas de luces de colores en ventanas y balcones.

La mayoría de las empresas han amenizado estos días con los aperitivos y comidas tradicionales y este fin de semana prácticamente todo el mundo se lanzará a las tiendas y centros comerciales con la intención de ultimar las compras. A muchas personas, sobre todo si hay niños pequeños de por medio, este ajetreo les sigue pareciendo muy excitante, mientras otras lo asumen con resignación y cumplen con las exigencias propias de esta época del año en su casa, en su trabajo y en la calle.

Independientemente del frente al que usted pertenezca, tome nota de algunos consejos a tener en cuenta en estas fechas. De esa manera seran seguras y saludables, con algunas medidas preventivas que se pueden adoptar para sortear los peligros que se esconden detrás de los banquetes pantagruélicos, las reuniones, las actividades deportivas, etc.

Buen probecho. Las consecuencias de las comidas copiosas suelen provocar más de un problema en estas fechas. A veces se trata de indigestiones y empachos, pero en otras ocasiones, la cosa acaba en urgencias debido a intoxicaciones por consumo de alimentos en mal estado —el marisco y la costumbre de aprovechar las sobras durante varios días son especialmente peligrosos en este sentido— o por descompensaciones en los niveles de glucosa, en el caso de los diabéticos.

No obstante, las intoxicaciones etílicas se llevan la palma en estos días. Siempre y cuando no se coja el coche después de haberse tomado algunas copas de más, también hay solución para este trance.

Cómo disfrutar de la gastronomía en Navidad

Las comidas de empresa, las cenas de compromiso y las reuniones familiares se convierten estos días en la excusa perfecta para hacer todo tipo de excesos en la mesa. Las consecuencias pueden verse poco después (ganancia de peso, alteraciones en las analíticas de los pacientes que necesitan cierto control médico...) o inmediatamente (intoxicaciones etílicas o por alimentos en mal estado, digestiones pesadas...). Sin embargo, es un error asumir que en estas fechas todo vale o que es imposible disfrutar de los placeres culinarios sin perjudicar nuestro estómago o arriesgar la salud.

Digestión. Las infusiones son un colofón excelente para una sobremesa y ayudan a digerir la comida. Son idóneas las de manzanilla, tomillo, menta poleo y anís. La piña, la papaya y los sorbetes de frutas también son eficaces para ello. Es mejor limitar los postres pesados a un par de veces o tres.

Dosificación. No alargue las fiestas un mes. Haga concesiones los días clave y el resto procure seguir una alimentación equilibrada. Con los elementos de la dieta mediterránea se pueden elaborar platos ricos sin recurrir a las grasas saturadas o al exceso de azúcares. Los turrones y dulces pueden estar presentes en pequeñas proporciones casi todos los días, siempre y cuando sustituyan a otros productos y no se conviertan en un añadido. No se engañe con los productos light o para diabéticos. Normalmente tienen las mismas calorías que los convencionales, pero el mensaje de que son ligeros puede hacer creer que se pueden tomar en mayores cantidades y eso no es cierto.

Saber beber. El vino tinto es el mejor acompañante para las comidas, aunque conviene no exceder de las dos copas diarias. No recurra a las bebidas energéticas para poder ingerir más alcohol. La creencia de que esta combinación evita la borrachera no es cierta. Lo que realmente ocurre es que los productos de este tipo son estimulantes y el alcohol es depresor. Así, el que bebe no percibe la intoxicación etílica que de hecho se produce, lo que le lleva a que ésta sea mucho más severa. El abuso de las bebidas energéticas (algo fácil al consumirlas junto con alcohol) puede elevar la tensión arterial y alterar el ritmo cardiaco, dado su alto contenido en cafeína y glucosa, así como en taurina, guaraná o ginseng.

CONSEJOS

Todo con moderación. No renuncie al placer de la mesa, pero haga un uso racional. Opte por platos caseros y abuse de lo que sabe que le sienta bien, comiendo menos de los productos prohibidos.

Haga cinco comidas. No se reserve para los grandes festines. Esto le predisponde a los atracones. Reparta la misma cantidad de comida en cinco veces diarias y permítase un capricho en alguna de ellas.

Para los alérgicos. Preste atención al etiquetado, pues muchos dulces navideños se elaboran con frutos secos (incluso aunque éstos no están presentes de manera evidente), elementos muy alergénicos.

Precaución con las sobras. Si quiere aprovechar la comida sobrante haga raciones y congélelas para consumirlas cuando desee. Si duda del estado de un producto, tírelo y así evitará intoxicaciones.

Tome miel si va a beber. En Navidad es fácil pasarse con las copas. Para paliar la resaca puede ingerir miel antes, pues su fructosa quema el alcohol más rápido y reduce los efectos de la borrachera.

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