28 marzo 2013

Una impresionante caminata inversa

El cineasta Messe Kopp ha lanzado en la red un video que impresiona por la calidad del efecto visual logrado.

Con una idea simple como filmarse caminando hacia atrás en la calle y luego invertir la reproducción, Kopp logra un efecto maravilloso donde el protagonista parece caminar hacia adelante, mientras que en realidad va hacia atrás.

Cabe mencionar que esta grabación se logró en una sola toma, y la magia de los instantes capturados en "Forward" es mucha como para narrarlo, lo mejor es verlo por nosotros mismo.


Con casi tres minutos de video, Messe Kopp es uno de los videos más vistos de la semana, rebasando las 600 mil reproducciones en menos de 24 horas.

La meditación ambulante de la caminata

Camina, a parte del beneficio físico que nos produce, también es una especie de meditación ambulante para los bípedos del siglo XXI.

Lo cierto es que muchos pensadores y artistas han utilizado el movimiento, ya sea en la forma de distintos medios de transporte o de una simple caminata por el bosque, para desarrollar la creatividad y la imaginación.

Dos aspectos que han marcado el destino histórico del ser humano, es el desarrollo de pulgares oponibles y la capacidad para el desplazamiento bípedo. Y aunque los pulgares oponibles sean lo que nos permite manejar con destreza tanto la pluma como las armas de fuego, muchos pensadores y artistas han encontrado en las caminatas una imperecedera fuente de inspiración.

Charles Dickens y Victor Hugo obtenían sus mejores ideas caminando; Mark Twain caminaba como loco mientras dictaba sus historias; Goethe y Walter Scott preferían componer mientras iban a caballo, mientras Mozart se relajaba en un carruaje; Murakami corre algunos kilómetros diariamente, y Viel Temperley prefería el nado estilo crawl. El filósofo Michel Serres ha escrito sobre la relación entre el ejercicio físico (especialmente el alpinismo) y el pensamiento filosófico, y Einstein lo supo también cuando meditaba en su bicicleta. Como Rosamund E. Harding sugiere en su libro de 1932, An Anatomy of Inspiration: “Es posible que el movimiento rítmico del carruaje, del tren, de un caballo y, en menor medida, del caminar, puedan producir en mentes sensibles un efecto ligeramente hipnótico que conduzca a un estado mental más favorable al nacimiento de las ideas.”

¿Pero qué es la inspiración sino un acto respiratorio?

Tal vez uno de los mayores referentes en cuanto a pensar en las caminatas creativas sea el escritor estadunidense Henry David Thoreau. Su libro Walking de 1861 no gozó de mucha aceptación en su tiempo, como tampoco su poesía ni sus avanzadas ideas ambientalistas o su resistencia a pagar impuestos, semillas todas que germinarían en los movimientos anarquistas y ecologistas del siglo XX. En sus caminatas por los bosques, Thoreau desarrolla una conexión espiritual entre la habilidad del hombre para cambiar su entorno y el verse como un ser para y con la naturaleza: 
Deseo tomar la palabra por la naturaleza, por la absoluta libertad y lo salvaje, contrastada con la libertad y la cultura meramente civil —el ver al hombre como habitante, como parte y parcela de la Naturaleza, más que como un miembro de la sociedad.”

La ciencia, por su parte, también podría tomar la palabra a favor de la caminata. En un estudio publicado en The Proceedings of the National Academy of Science, los investigadores dividieron a un grupo en dos partes. Uno de los grupos debía caminar por un recorrido tres veces por semana, mientras el otro debía abstenerse de ejercicios aeróbicos, como el yoga o los ejercicios de resistencia. Se encontró que el grupo de caminadores mostró un 2% de aumento en el hipocampo, la zona del cerebro asociada con el aprendizaje y la memoria, mientras el otro grupo no mostró ningún beneficio.

Caminar es gratis, pero tal vez no se trata de promover más un estilo de vida saludable y los valores del ejercicio, sino de reencontrar una conexión y un ritmo con nuestra ciudad y nuestro entorno a través de un mapeo físico de ellos; de recordarnos que no somos árboles para permanecer en un sólo sitio, y también para ponernos a disponibilidad de una aventura.

Si los aventureros del siglo XIX hicieron del mar y del bosque sus lugares privilegiados, tal vez en el siglo XXI podamos desconectarnos de vez en cuando, unos minutos al día, y salir a que nos crezca el hipocampo y nos dé un poco de sol.


Alimentos que ayudan a nuestras articulaciones

El portal consumer.es, ha publicado un artículo muy interesante titulado Alimentos para las articulaciones, en el cual comentan sobre la existencia de algunos alimentos que ayudan a nuestras articulaciones.

Lo cierto es que existen alimentos y nutrientes con acción antiinflamatoria y antioxidante que ayudan a prevenir algunas dolencias articulares y a mejorar sus síntomas.

Los trastornos articulares de distinta índole son un mal que aqueja a gran parte de la población. La artrosis, uno de los más comunes y limitantes, se estima que ocupa el 10% de las visitas al médico de atención primaria. La osteoartritis, la forma más común de artrosis, afecta cada día a más jóvenes como consecuencia de lesiones deportivas graves o de la obesidad.

El común denominador de muchas de las dolencias osteo-articulares responde a procesos degenerativos, inflamatorios (como la artritis reumatoide) y crónicos que se producen al verse afectados el cartílago, los tendones o el hueso subcondral.

La nutrición es clave en la prevención de algunos de estos trastornos y en la mejora de sus síntomas si se priorizan los alimentos y los nutrientes con acción antiinflamatoria y antioxidante.


Alimentos amigos de los huesos

Aquí encontramos algunos consejos sobre qué comer y qué evitar o reducir cuando sufrimos de las articulaciones, y explica cuáles son los nutrientes indispensables para los huesos.

Dentro de la amplia gama de alimentos, hay algunos cuya presencia habitual en la dieta garantiza una saludable nutrición ósea y muscular. De ellos se destaca su contenido en magnesio, elemento que aparece reflejado en las Tablas de composición de alimentos, a diferencia de silicio y azufre. Son los que siguen:
  • Frutos secos y semillas: pipas, sésamo, piñones y almendras son, en este orden, los que más magnesio concentran (entre 250 y 390 mg/100 g).
  • Legumbres: la soja (278 mg/100 g) duplica el contenido en magnesio de alubias y garbanzos, y triplica el de las lentejas.
  • Cereales integrales: el trigo en sus distintas presentaciones (trigo hinchado, salvado y germen), arroz integral, avena en copos y mijo son una fuente indiscutible de magnesio (entre 250 y 380 mg/100g). También la quinua que, si bien no es un cereal desde el punto de vista botánico, se asemeja a ellos en su composición nutricional).
  • Verduras de hoja verde: la acelga, la espinaca y el brécol concentran más cantidad de magnesio (entre 30 y 80 mg/100 g) que el resto (menos de 30 mg/100 g).
  • Frutas desecadas: en las ciruelas pasas se han aislado altas cantidades de polifenoles que ayudan a restaurar la masa ósea, la estructura del hueso y aumentan los índices de formación de tejido óseo, tanto en condiciones normales como de inflamación. Por su perfil nutricional, interesa alternar éstas con higos y dátiles.
  • Proteína animal: con preferencia por pescados, aves y carnes magras, en su justa medida, por su riqueza en azufre.
  • Hortalizas y verduras aromáticas: cebolla, ajos, puerros y verduras de la familia de las coles contienen aceites esenciales sulfurados muy volátiles.
Alimentos a moderar ante dolencias articulares

Hay alimentos que tienen componentes que favorecen la inflamación, lo que empeora el molesto dolor en personas aquejadas de trastornos articulares. Entre los principales se incluyen las verduras de la familia de las solanáceas, como el tomate, la berenjena, la patata y el pimiento. También pertenece a esta familia botánica la planta del tabaco, de ahí que fumar que es evidente que es nocivo para la salud, los sea de forma particular para quienes sufren dolencias articulares. Esto motiva que no sea aconsejable el consumo frecuente y en abundancia de dichos alimentos en personas con artritis.

Comprobar el grado de sensibilidad hacia estas hortalizas es sencillo. Basta con evitar su consumo durante varios meses, una temporada. Como contrapartida, conviene aumentar la ingesta de vegetales, que incluye legumbres, cereales integrales, frutas (no ácidas) y hortalizas (excepto las solanáceas) que proporcionan sales orgánicas de potasio, de magnesio y bicarbonatos, todos ellos con efecto amortiguador y protector.

Los nutrientes indispensables para las articulaciones

De entre todos los nutrientes que existen, hay algunos que sirven de manera específica a la nutrición ósea, la metabolización, la regeneración de los huesos y su mantenimiento saludable, así como al eje osteo-articular. Ellos son las proteínas, ciertas vitaminas (D y C) y minerales como el azufre, el magnesio o el silicio, además del calcio y el fósforo. Los minerales, de hecho, tienen un papel muy relevante, cada uno con una función específica en el metabolismo óseo y articular, lo cual refleja su importancia.
  • El magnesio es un elemento fundamental de la estructura ósea y de las membranas celulares. Más de la mitad del magnesio del organismo se almacena en el hueso. El valor sérico de magnesio se asocia de forma directa con la proliferación de las células osteoblásticas, las que sirven a la regeneración ósea. Debe estar en equilibrio con el calcio, dado que su carencia conduce a hipocalcemia e inhibe la síntesis de vitamina D activa, necesaria para la correcta mineralización de huesos y dientes. 
  • El azufre en el organismo, en mayor medida, está en forma de condroitín sulfato y de sulfato de glucosamina, sustancias que forman parte del colágeno. El colágeno es materia prima de tendones, cartílagos y ligamentos, elementos que participan en el funcionamiento de las articulaciones. 
  • El silicio, a nivel articular, participa en la síntesis de elastina y de colágeno que permiten la elasticidad de la membrana sinovial y contribuyen a reducir los procesos inflamatorios. Este oligoelemento está implicado en el metabolismo óseo al optimizar la fijación del calcio y del magnesio en los huesos y estimular la formación y mineralización ósea. La ingesta dietética de silicio se asocia de manera positiva con la densidad mineral de los huesos en hombres y mujeres premenopáusicas, tal y como se ha comprobado en la cohorte del ensayo Framingham Offspring (estudio epidemiológico en más de 5000 jóvenes). Estos resultados contrastan con la opinión de la EFSA que concluye que el silicio no muestra efecto sobre la densidad mineral ósea. En este caso, el Grupo de Investigación de la EFSA ha basado su conclusión en un ensayo en mujeres posmenopáusicas, y no premenopáusicas como sí se ha demostrado en estudios epidemiológicos de envergadura como el citado. En la naturaleza, el silicio está presente como óxido de silicio sobre todo en los alimentos de origen vegetal (en particular, los cereales integrales, ciertas aguas minerales y la cerveza). 
  • Equilibrio calcio/fósforo. Ambos minerales son contrarios en sus funciones orgánicas, pero se complementan en la formación, desarrollo y mantenimiento de huesos y dientes. Para ello deben estar en cantidades proporcionadas en el organismo, ya que la abundancia o la carencia de uno afecta a la capacidad de absorber el otro.
Articulaciones: complementos dietéticos seguros

El aumento de la prevalencia de las dolencias articulares, su cronicidad y la falta de terapias eficaces explica el creciente interés en el uso de suplementos dietéticos como agentes terapéuticos. La glucosamina y el sulfato de condroitina son dos de los complementos nutricionales más conocidos por el colectivo de personas con algún tipo de afectación osteoarticular que curse con degeneración o dolor como la osteoartritis y la artritis reumatoide. Sendas sustancias son esenciales para mantener lubricadas las articulaciones y colaboran en la regeneración y reparación del cartílago dañado.

Un documento actualizado sobre la eficacia de estos compuestos en el tratamiento de la artrosis firmado por especialistas del Hospital Universitario de La Princesa y de la Universidad Autónoma de Madrid, avala su seguridad y eficacia de uso. La revisión refiere resultados de ensayos clínicos y metaanálisis que coinciden en concluir que el condroitín sulfato es más eficaz que el placebo en reducir el dolor espontáneo, aumentar la capacidad funcional y disminuir la ingesta de medicación. Otros ensayos también demuestran que tras un tratamiento continuo durante meses o años, el condroitín sulfato reduce de manera significativa la pérdida de la anchura del espacio articular propia de la artrosis, disminuye la pérdida de cartílago y el deterioro del hueso subcondral.

En otros estudios se comprobó que, tras varios años de seguimiento con sulfato de glucosamina, se retrasó la progresión de la artrosis y se redujo un 57% la necesidad de artroplastia de rodilla. El uso médico de estos compuestos está avalado por sociedades científicas nacionales, como la Sociedad Española de Reumatología (SER) e internacionales, como la European League Againts Rheumatism (EULAR y la Osteoarthritis Research Society Internacional (OARSI).

11 marzo 2013

La dieta mediteránea el mejor aliado para la salud

Como el ejercicio de cualquier tipo, se complementa con una dieta equilibrada, más concretamente la conocida dieta mediterránea, me gustaría destacar un artículo que he leído en elpais.com, donde comentan el estudio PREDIMED (PREvención con DIeta MEDiterránea) sobre nutrición basada en la dieta mediterránea, de enorme impacto en la prensa internacional, que es fruto del trabajo de 19 centros de investigación españoles (atención primaria, hospitales y universidades) de varias comunidades autónomas durante 10 años.

El resultado idóneo de una investigación biomédica es aplicar el conocimiento adquirido a la práctica clínica y por tanto mejorar la salud de la sociedad, lo cual comienza con la publicación de los resultados en una revista científica internacional de primer nivel. Esto ha sucedido con uno de los mayores estudios clínicos de nutrición jamás efectuados, cuyos resultados principales se publicaron el lunes 25 de febrero en el New England Journal of Medicine. La revista más prestigiosa del mundo en biomedicina.

El estudio PREDIMED, participaron unos 7.500 voluntarios, hombres y mujeres con una edad media de 69 años y un alto riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares (infarto de miocardio o ictus). El riesgo se debía a la edad y a ser fumadores, tener diabetes, el colesterol alto, hipertensión o exceso de peso.

Se les asignó al azar a una de las tres dietas diferentes. Dos de ellas eran mediterráneas, ricas en grasa vegetal, una suplementada con aceite de oliva virgen extra y otra con frutos secos. El tercer grupo fue asignado a la dieta convencional recomendada para la prevención cardiovascular, una dieta baja en todo tipo de grasas.

Durante 5 años, los participantes en el PREDIMED fueron visitados cada 3 meses por dietistas y asistieron a sesiones educativas en grupo, donde recibieron listas de compra, menús y recetas hasta un total de 462, adaptadas al grupo de dieta y a la estación del año.

En la dieta mediterránea se recomendaban verduras, legumbres, frutas, frutos secos y pescado; uso abundante de aceite de oliva, sin olvidar sofritos caseros; sustituir carnes rojas por carnes blancas; reducir lácteos enteros y dulces; y tomar una copa diaria de vino los bebedores habituales. Además, durante todo el estudio, a los participantes asignados a cada uno de los dos grupos de dieta mediterránea se les entregó gratuitamente aceite de oliva virgen extra o un puñado de frutos secos al día (30 gramos, repartidos en 15 gramos de nueces y el resto entre almendras y avellanas).

Los resultados principales del estudio es que el riesgo de desarrollar un infarto de miocardio o un ictus, o de morir por estas enfermedades (muerte cardiovascular), se reduce un 30% en los dos grupos de dieta mediterránea. Estos resultados demuestran que nuestra dieta tradicional es superior a una dieta baja en todo tipo de grasas para la prevención de las enfermedades cardiovasculares, que son la principal causa de muerte en el mundo.

Además, previene estas enfermedades con la misma eficacia que un tratamiento a largo plazo con medicamentos para el colesterol o la presión arterial, reduciendo significativamente el gasto sanitario. Dada la edad media de los participantes, se deduce que nunca es tarde para cambiar los hábitos alimentarios y mejorar la salud. También se ha demostrado que aumentar la grasa de origen vegetal en la dieta no adelgaza pero tampoco engorda, lo cual no es poco.


El estudio ha tenido un alto impacto en la prensa de Estados Unidos, con reseñas elogiosas en primeras páginas de diarios como The New York Times, que además han recabado la opinión de prestigiosos cardiólogos y nutricionistas.

El coste total del PREDIMED ha sido de unos 8,5 millones de euros. Expertos en salud pública y nutrición de Estados Unidos reconocen que en su país costaría ¡10 veces más! El estudio no se habría llevado a cabo si varias empresas alimentarias no hubiesen donado toneladas de aceite de oliva y frutos secos. Un buen ejemplo de colaboración público-privada para potenciar la ciencia y mejorar la competitividad de las empresas: si después del PREDIMED no venden más, ¡mejor que cambien de director de marketing!

Los resultados del PREDIMED tendrán un impacto en la práctica clínica dirigida a la prevención de las enfermedades cardiovasculares. El diseño del ensayo, su envergadura y los métodos utilizados tienen un alto potencial de traslación y hacen que se trate de una aportación extraordinariamente valiosa de la investigación española en salud a la comunidad médica mundial.

Aún queda mucho que recoger explotando la gran base de datos del PREDIMED, como el efecto de la dieta sobre graves problemas de salud: cáncer, diabetes, insuficiencia cardiaca, alzhéimer y otras.

Alégrense de que algo funciona en este país. Si se invierte en talento, los españoles somos capaces de competir a nivel mundial en un terreno nada fácil, como es la ciencia biomédica.

También se ha hecho en otras disciplinas, pero el deporte nacional de la mayoría es el lamento y la autoflagelación. Dejemos de ensimismarnos en nuestras carencias, recuperemos la autoestima y arremanguémonos ya, o será demasiado tarde y volveremos al furgón de cola.

09 marzo 2013

En forma sobre el asfalto caminando

El ejercicio físico regular es, junto con una alimentación sana, el mejor aliado para mantener nuestra salud en un estdo óptimo.

Como ya está a punto de llegar el buen tiempo, los parques y calles de nuestras ciudades acogen las prácticas lúdico-deportivas de los llamados deportes urbanos. Ciclistas, caminantes, adictos al footing, rollers o skaters son algunos de los que encuentran en el asfalto el terreno ideal para entrenar al aire libre mientras toman el sol y queman calorías. De paso, se mantienen en forma de una manera económica y ecológica.

Así que ahora, cómo no voy a comentar sobre la actividad de caminar.
  • Beneficios. Mejora la flexibilidad en las piernas, aumenta la fuerza y la resistencia a la fatiga y mejora el flujo sanguíneo en ellas. Además, previene el inicio de la diabetes del adulto, reduce el dolor de las articulaciones con artrosis y también el dolor muscular y de espalda. También refuerza los huesos evitando la osteoporosis, es decir la debilitación del hueso. Caminar también es útil para liberar tensión y reducir el estrés, incluso puede ayudar a dormir mejor y a combatir el estreñimiento. 
  • Riesgos. No hay. Puede haber contraindicaciones en caso de problemas de corazón, asma y obesidad, pero basta con adecuar la marcha a las posibilidades y estado físico de cada uno. 
  • Equipo básico. Ropa cómoda y ligera, y un par de buenas zapatillas, sólidas, ligeras, cómodas y transpirables. No deben ser estrechas ni demasiado anchas y a ser posible específicas para ese menester. Para las mujeres, un sujetador deportivo. 
Consejos
  • Para evitar la monotonía, puede alternar momentos de marcha lenta con otros más rápidos.
  • Sepa que el ritmo habitual de un caminante sano de mediana edad suele ser de casi cinco kilómetros por hora. Unos doce minutos por kilómetro.
  • Dedique los primeros cinco minutos a precalentar y estirar.
  • En la medida de lo posible, camine por terrenos llanos para poder mantener un ritmo constante. Alterne suelos duros y blandos.
  • Comience con pasos cortos y rápidos. No fuerce el paso y evite agarrotar los muslos.
  • Camine apoyando primero los talones, con los dedos ligeramente elevados. El orden correcto de pisada es: talón-arco-dedos.
  • Mantenga la columna erguida. Evite sobrecargar las vértebras. Para ello, no camine ni sacando pecho ni arqueando la espalda.
Empezar y no fracasar en el intento
  • Antes de iniciar la práctica de un deporte realícese un examen médico-deportivo, sobre todo si ya está en edad adulta (alrededor de los 40 años) y presenta factores de riesgo coronario como el consumo de tabaco, estilo de vida sedentaria, obesidad y/o niveles de colesterol elevados o hipertensión arterial.
  • Es preferible la práctica regular y moderada de estos deportes que la ocasional e intensa, tanto para mejorar el estado general como para evitar riesgos de lesiones cardiovasculares.
  • La mejor hora para practicar deporte en la ciudad es la primera de la mañana. La atmósfera está más limpia y el ejercicio activará su metabolismo para el resto del día.
  • Sea regular en la práctica de la actividad elegida. La frecuencia ideal es 3 ó 4 días a la semana, entre 30 y 60 minutos diarios.
  • Intente que uno o varios amigos de un nivel similar al suyo se unan a usted, es una de las mejores maneras de no dejar de hacer ejercicio.
  • Mantenga una buena hidratación para compensar las pérdidas producidas por la transpiración. La ingestión de líquidos debe ser antes, durante, y después del ejercicio.
  • Controle su respiración: tome aire por la nariz y expúlselo por la boca.
  • Su alimentación debe adaptarse a la actividad física. Procure asegurar los nutrientes que su organismo requiere para realizar este esfuerzo.
Cómo calcular la intensidad adecuada

Tanto para no incurrir en esfuerzos no recomendables como para alcanzar la zona aeróbica (el margen de pulsaciones en la que debe trabajar un individuo respecto a su edad, peso y estado de forma) adecuada es necesario llevar un control de la frecuencia cardiaca (FC).

El primer paso es determinar la frecuencia cardiaca máxima, que se puede calcular con la fórmula '220 menos la edad' de cada persona.

De la cifra resultante se puede deducir la frecuencia cardiaca útil, que es la que permite a una persona aumentar su rendimiento cardiovascular, y está situada entre el 65% y el 90% de la frecuencia máxima.

Si lo que se pretende es quemar grasa, se debe mantener la frecuencia cardiaca entre el 65% y el 75% de la FC máxima. Los deportistas principiantes pueden usar como referencia el 50% y el 60%. A medida que se vaya progresando, se puede ir aumentando la intensidad.

Ejemplos

Hombre de 45 años
Frecuencia máxima. 220 - 45= 175 pulsaciones
Frecuencia útil. Entre 114 y 158 pulsaciones (65%-90% de la frecuencia máxima).
Frecuencia para quemar grasa. Entre 114 y 132 pulsaciones (65%-75% de la frecuencia máxima).
Frecuencia para principiantes. Entre 88 y 105 pulsaciones (50%-60% de la frecuencia máxima).
Mujer de 30 años.
Frecuencia máxima. 220 - 30= 190 pulsaciones
Frecuencia útil. Entre 123 y 171 pulsaciones (65%-90% de la frecuencia máxima).
Frecuencia para quemar grasa. Entre 123 y 142 pulsaciones pulsaciones (65%-75% de la frecuencia máxima).
Frecuencia para principiantes. Entre 95 y 114 pulsaciones (50%-60% de la frecuencia máxima).


08 marzo 2013

Cuidado con las carnes procesadas

He leído en el diario elmundo.es, en su versión digital, que las carnes procesadas, son realmente enemigas de nuestra salud.

Lo de que la carne roja no es precisamente una aliada de la salud, no es ningún secreto. Varios estudios han alertado del riesgo de cáncer y otras enfermedades asociadas a un elevado consumo de este alimento. Ahora, una amplia muestra de europeos confirma además el riesgo adicional derivado de las carnes procesadas (como salchichas o beicon).

El estudio EPIC (siglas en inglés de Investigación Europea Prospectiva sobre Cáncer y Nutrición) se inició en 23 centros de 10 países europeos en los años noventa, y el seguimiento a largo plazo de miles de individuos permite obtener interesante información sobre el papel de la dieta en la salud.

En esta ocasión, la revista 'BMC Medicine' publica los resultados con medio millón de individuos cuya dieta se ha evaluado al dedillo durante años.

Sus conclusiones, en las que también han participado investigadores de varias instituciones españolas, alertan de que las personas con mayor consumo de carnes procesadas tienen mayor riesgo de cáncer y problemas de corazón. El trabajo señala que alimentos como el beicon, el salami, las salchichas y otros tipos de preparados de carne industriales (como las hamburguesas, albóndigas o lasañas precocinadas, por ejemplo) se asocian con mayor riesgo de enfermedad cardiovascular y cáncer.


Curiosamente, el estudio EPIC no observó el mismo riesgo derivado del consumo de carne roja en sí (ternera), algo que por ejemplo sí se había observado en investigaciones estadounidenses similares. El doctor Carlos A. González, coordinador de la rama española del EPIC, aclara que esto se debe a diferencias metodológicas, porque el estudio se refiere a cáncer en general, y no únicamente a tumores en los que el papel de la dieta es bien conocido. "La relación de la carne roja con tumores de colon, estómago o esófago está bien demostrada".

El problema añadido de los preparados cárnicos (como las salchichas) es que contienen mayores niveles de ácidos grasos y colesterol que la carne al natural. Estos alimentos, además, son ricos en grasas y, además, contienen elevados niveles de sal (que se añade durante el procesado para aumentar su durabilidad). Todos estos procesos industriales pueden añadir además los niveles de ciertas sustancias carcinógenas, como las nitrosaminas (que se añaden para impedir la contaminación bacteriana de la carne), lo que podría estar detrás del aumento del riesgo de cáncer observado en EPIC.

Sus conclusiones apuntan a que reducir a sólo 20 gramos diarios el consumo de carnes procesadas podría evitar un 3% de la mortalidad en la Unión Europea; lo que equivaldría a unas 700 muertes evitables en la muestra de medio millón analizada.

En el caso concreto de España, González, de la Unidad de Nutrición y Cáncer del ICO, las estadísticas alertan de un elevado consumo de carne roja y preparados. "Los organismos científicos internacionales recomiendan unos 70 gramos al día de carne roja; y en España se come una media de 250-300 al día", advierte este especialista. Precisamente en el estudio se advierte que el riesgo de cáncer comienza a aumentar a partir de los 80 gramos diarios de carne roja y a partir de los 40 gramos diarios de productos cárnicos industriales.
El corazón no es el único órgano afectado por el consumo elevado de sal. Según publican varios estudios independientes esta semana en la revista 'Nature' este condimento también podría ser responsable del aumento que han experimentado en los últimos años las enfermedades autoinmunes. 
Según han demostrado en ratones científicos de Yale (EEUU), una dieta rica en sal aumenta la producción de un tipo de células inflamatorias, que se han asociado anteriormente a ciertas patologías autoimunes. Según su hipótesis confirmada con los animales, el sodio provoca una reacción inflamatoria en los tejidos, que reaccionan produciendo células defensivas que, en lugar de atacar a un patógeno o cuerpo extraño, acaban atacando a los propios tejidos del organismo.
En el estudio se observó que los ratones con una dieta más rica en sal desarrollaban una forma grave de anorexia. Por eso, los científicos quieren observar ahora si el mismo fenómeno se produce con otras patologías autoinmunes, como la psoriasis.
Más información en el artículo “Hay que comer menos carne roja sin llegar al vegetarianismo”, de el diario El País.

05 marzo 2013

Calzado para caminar

Lo que comenzó siendo llamado (un tanto despectivamente), la ruta del colesterol, es hoy día es el paseo habitual de muchos de los habitantes cientos de lugares distribuidos por todo nuestro país. Esas personas  ven en el ejercicio diario de caminar como la mejor forma de combatir los efectos del tiempo sobre un organismo cada vez más envejecido.

Así, mejor que los cansados gimnasios, polideportivos o piscinas, las caminatas se han visto multiplicadas factorialmente por decenas de usuarios, que buscan disfrutar del paisaje además de procurarse un bienestar.
Sin embargo, lo que puede ser bueno para una parte del cuerpo, puede resultar perjudicial para otra. Me refiero a las dolencias del pie y tobillo. La fiebre que se ha desatado por el deseo de estar en forma, y está claro las bondades del ejercicio, pero la gente sale a caminar, se pone unos zapatos cómodos y ya está.

Pero no puede ser así. No se pueden caminar cinco kilómetros con un zapato cómodo, hay que buscar un calzado adecuado. Eso requiere que un calzado adecuado, tenga una cámara de aire, una sujeción suficiente del tobillo y un contrafuerte que aísle la pisada, pues a partir de los 40 años la almohadilla grasa del pie desaparece, y la cámara de aire es fundamental para afrontar una caminata.

El problema es que el calzado con esas características es feo estéticamente y entonces la mayor parte de la gente no lo usa. Yo estoy seguro de que un buen diseño, la mitad de los problemas del pie se solucionarían.
La dolencia más generalizada de los pies noes  producida por algún golpe, es la fascitis plantar, es decir, la inflamación de la fascia, un tejido que recubre la planta del pie y el arco plantar, y que se manifiesta con un dolor muy agudo en el talón.

¿Y por qué se produce? El sobrepeso no ayuda, pero es el calzado, sobre todo, el que lo ocasiona. Un zapato demasiado estrecho, demasiado alto o de suela muy fina crea los elementos propicios para la inflamación, por eso el perfil de paciente se corresponde con una mujer de más de 40 años.
 
Y lo mismo sucede con los juanetes, con la salvedad de que la deformación ósea tiene también un componente hereditario que se puede prevenir. También tienen juanetes los hombres, pero lo cierto es que hay más mujeres con esa dolencia, debe de ser por ese dicho de que para presumir hay que sufrir. El consejo es en cuanto surja el primer dolor, utilizad calzado de suela gruesa, con cuña mejor que con tacón y en caso de que sea tacón, de cuatro centímetros como máximo para mujeres y de dos para los hombres.