06 mayo 2014

El deporte para los niños hiperactivos

Es cierto que normalmente nos preocupamos más sobre la importancia de la práctica de deporte los más mayores, sin embargo el ejercicio físico debe ser algo habitual para las personas de cualquier edad. Hace unos días leía en la sección de Deportes de la página de hogarus.com un interesante artículo sobre la importancia de la práctica de deporte para los más pequeños. Esto me llevó a investigar un poco más y encontré la siguiente información: el ejercicio puede ayudar a los niños con problemas de hiperactividad
Sabemos que cada persona es un mundo y los niños no escapan a esta premisa. Es por eso que las personas que trabajan con niños, dentro o fuera de la escuela, deben estar preparados para afrontar realidades diferentes. Los niños hiperactivos tienen sus características y bien guiados pueden brindar mucho al deporte y otras actividades.

El deporte sirve de conexión

El deporte es excelente para todas las personas de todas las edades ya que libera endorfinas y eso produce una sensación de bienestar general. Además su relación directa con el hecho de jugar es muy atrapante, a todos nos gusta jugar mucho más a los niños sean o no hiperactivos.

En el caso del niño hiperactivo es una buena actividad que le permite liberar gran cantidad de energía que tiene atrapada en su interior y de a poco corregir el déficit de atención e ir desarrollando paulatinamente su autocontrol canalizando de manera positiva todos sus impulsos.

Características del niño hiperactivo

Es muy inquieto, salta de una actividad a la otra en períodos cortos de tiempo, es muy inconstante y en algunos casos tienen poca habilidad motora tanto gruesa como fina. Les cuesta coordinar actividades visomotoras y su tono muscular es más alto que el necesitado para todas las actividades. Además son muy competitivos pero poco eficaces por los que suelen sentirse frustrados.

Pero no hay que desanimarse, ya que si se pone empeño en que el niño aprenda a superar sus frustraciones e insistir en que se debe ser constante en la actividad para ver los frutos de su esfuerzo hechos realidad, paulatinamente su energía se irá canalizando positivamente. Lo importante es no darse por vencido y ser persistente en el propósito de superación, esta debe ser una meta de los padres para poder transmitírselas a los hijos, si los padres abandonan sus propósitos seguramente los hijos también lo harán. Como siempre se dijo: “hay que predicar con el ejemplo”.
Los entrenadores de estos niños deben tener presentes sus características, estos niños entienden las reglas del juego pero pocas veces las respetan ya sea por su impulsividad o por su corta atención. Entonces el trabajo debe estar centrado en consignas cortas y muy precisas y, sobre todo, el entrenador debe mostrarle que confía en él y en sus posibilidades de superación. Planificar acciones que también incluyan descansos y actividades variadas que contengan instrucciones breves. Hacerlos partícipes del trabajo escalonados, o sea: “para conseguir tal cosa, debemos primero aprender a hacer tal otra”, conocer por parte del niño los pasos a seguir hace que haya un compromiso más allá del juego.

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